Por quién doblan las campanas (libro de octubre)
"Las campanas doblan por ti"
Sinopsis:
Inicio:
Reseña:
En una ocasión existió una persona muy apreciada, capaz,
inteligente y sagaz, con una pasión por la pesca. Vivía en un puerto famoso por
sus torneos de pez vela y marlín, en los que solía participar junto a sus
amigos, navegando en un yate. En alta mar, disfrutaban capturando impresionantes
ejemplares; tras posar orgullosos y presumir sus logros —la experiencia también
alude al escritor Ernest Hemingway, quien también era aficionado a la pesca—.
Un día, mientras pescaba, sintió en su caña la fuerza de un pez inusualmente
vigoroso y, con la ayuda de sus compañeros, intentó sacarlo durante varias
horas. El yate se detenía y avanzaba, luchando contra la resistencia del
animal, hasta que finalmente el pez vela saltó fuera del agua por última vez.
Los rayos del sol iluminaron su aleta dorsal, revelando un estallido de colores
antes de que el pez regresara al océano. Aquella imagen bastó para que ese
pescador dejara esa práctica para siempre. Hemingway alguna vez expresó que
cazaba para no hacerse daño a sí mismo. En este relato mi padre abandonó la pesca tras
comprender el valor y la belleza de los seres no humanos, indefensos ante
nosotros en su propio hábitat.
Eduardo comentó que nunca lo había leído antes, aunque conocía al autor por El viejo y el mar. Hemingway fue muy prolífico y, en particular, esta obra narra experiencias de guerra; él vivió la guerra civil española como corresponsal, lo que le permitió plasmar directamente esas historias y vivencias. No es una obra sencilla; a veces resulta repetitiva, especialmente por la constante mención del nombre del protagonista. A través del libro se reflejan muchos aspectos que podríamos idealizar o juzgar con frialdad: detrás de la guerra hay temores, egoísmo, infidelidades, sacrificio y amor. La novela invita a reflexionar sobre estos temas, por lo que considero que es una buena lectura.
Compartí que leí una crítica sobre la obra en la que
se cuestiona por qué se caracterizó a Robert Jordan únicamente con cualidades
positivas, careciendo de aspectos negativos. De acuerdo con esta observación,
mientras el resto de los personajes refleja distintas facetas de la condición
humana, Jordan parece estar exento de defectos. Esta particularidad podría
influir también en el estilo narrativo, que resulta repetitivo según algunos
lectores. Asimismo, encontré que el personaje está inspirado en el profesor
estadounidense Robert Merriman, quien no sobrevivió a la guerra.
Sandy señaló: este libro no logró captar mi interés; la historia me
resultó bastante confusa. Aunque los personajes sí transmitieron los
sentimientos que mencionó Eduardo, como el enojo, la envidia, la fidelidad y la
amistad, hubo varias escenas—especialmente el final—que no pude imaginar
claramente. Al igual que con esa parte, muchas otras también se me
dificultaron. Decidí esperar a esta sesión para que me ayuden a entenderlo
mejor, ya que realmente me costó mucho trabajo. Eso sí, pude terminarlo.
Fany comentó: no pude terminar de leer la obra porque,
aunque había partes que me atraparon mucho, la redundancia y la abundancia de
nombres resultaron abrumadoras y sentía que eso hacía perder la esencia de la
historia. Dijo: Conocí ese libro durante la secundaria, ya que mi mamá lo tenía
en el tocador, pero en ese momento no me llamó la atención y no lo leí. Sin
embargo, nunca olvidé el título. Me resultó interesante la historia de María;
su manera de vivir y las experiencias que atravesó me parecieron cargadas de
reflexiones filosóficas. Mientras leía, hacía pausas para analizar frases que
consideré significativas, como: “Si tú no apoyaste, pusiste resistencia, no
te pasó”. Me llamó la atención cómo Robert Jordan logra que María se sienta
valiosa por ser quien es, más allá de lo vivido. Robert Jordan se describe en
la historia como un hombre analítico, atractivo y estratega, que conecta con
los demás a través de sus emociones, una personalidad que disfruté analizar. En
cuanto a los personajes principales, voy revisándolos poco a poco. También leí El
viejo y el mar, del mismo autor, esta es una obra que dice mucho con pocas
palabras. Sin embargo, percibo que la obra actual tiene elementos de más y
aborda situaciones complejas, como la guerra, lo cual puede dificultar la
inmersión del lector. Se necesita concentración para disfrutarlo plenamente; es
un libro que requiere tiempo y espacio debido a su complejidad.
Añadí que Por quién doblan las campanas es
una novela que fue escrita en diecisiete meses y publicada en 1940. Se
convirtió en el mayor éxito comercial de Ernest Hemingway, alcanzando
aproximadamente un millón de ejemplares vendidos en su primer año y definiendo
su trayectoria hasta la aparición de El
viejo y el mar en 1952. Hemingway sostenía que solamente escribía sobre
experiencias personales, característica que se refleja en la minuciosidad
descriptiva de esta obra, permitiendo al lector vivenciar las escenas
detalladamente. Es importante señalar que la complejidad de la narrativa puede
generar confusión, debido a la estructura narrativa, ya que la vemos desde la
perspectiva de Robert Jordan, sumergiéndonos en sus pensamientos y emociones a
través de extensos monólogos internos. La técnica de flujo de conciencia
utilizada por el autor, junto con las elipsis que alternan entre pasado y
presente, contribuyen de manera significativa a la profundidad y riqueza de la
trama.
Myrna compartió que: el análisis de la obra puede abordarse desde
distintos niveles. 1. En cuanto a la traducción, se observa que el traductor
incorporó diversos modismos propios del español de España, lo cual repercute
negativamente en la calidad del resultado final. 2. Respecto al narrador, es
evidente la utilización de la primera persona, lo que permite al lector acceder
a la mente del protagonista mediante extensos monólogos; sin embargo, esto
genera cierta ambigüedad narrativa respecto a la ubicación del lector dentro de
la historia. 3. En relación a la técnica narrativa, destaco la reiteración del nombre de
Jordan, recurso que puede resultar excesivo y llegar a incomodar. 4.
Finalmente, al analizar al personaje principal desde una perspectiva ficticia,
aunque reconozco el beneficio de la duda, considero que no se logra retratar a
un ser humano con realismo; se presentan todas las cualidades físicas del
personaje, pero en el contexto bélico en el que se desenvuelve, la
representación resulta poco verosímil al mostrarse como un individuo demasiado
perfecto, lo que afecta mi percepción del mismo.
La figura de Hemingway representa al "gringo",
entendido aquí como una idiosincrasia estadounidense que interviene en una
guerra extranjera, específicamente la española. El protagonista es un héroe
típico de esa visión cultural, transmitida a través de la novela, aunque
algunas escenas resultan poco creíbles. La narrativa no proporciona suficientes
detalles para imaginar los escenarios y resulta difícil visualizarla desde una
perspectiva cinematográfica. Sin embargo, destaca la historia de amor entre
María y Robert Jordan.
Al ver la adaptación cinematográfica, mi percepción cambió completamente; ambas obras son muy distintas. Disfruté mucho la película, especialmente por su manejo de las escenas y el notable trabajo con el movimiento de cámaras, lo cual recomiendo ampliamente. Por otro lado, el libro pierde calidad debido a su deficiente traducción.
Alahan nos compartió: hace unos quince años leí este
libro por primera vez, motivado porque existe una canción de Metallica inspirada
en la obra que me gustó mucho. Por quién doblan las campanas de Metallica Comparando mi experiencia anterior con esta
segunda lectura, debo decir que ahora lo disfruté aún más. En aquella ocasión,
me centré principalmente en la historia de amor entre Don Roberto y la
conejita, y experimenté algo de confusión, tal como les sucedió a ustedes.
En esta nueva lectura, presté atención a cómo cada personaje percibe la vida. No considero que exista un narrador omnipresente; aunque seguimos el punto de vista de Robert, todo se revela a través de sus ojos, por lo que desconocemos las motivaciones de Pablo y solo observamos sus momentos de rabia, algo similar ocurre con los otros personajes. La narrativa de la obra me pareció sumamente imaginativa, especialmente en episodios como el capítulo X, donde Pilar relata la masacre de republicanos contra fascistas. La forma en que el libro describe la cueva, el puente de hierro o el pellejo de vino colgado en la pared resulta muy visual. El libro me gustó bastante, aunque ocasionalmente puede ser confuso, sobre todo durante la batalla final.
Sandy preguntó por qué fue tan famoso en su época, y creo
que el contexto histórico—publicado durante la Segunda Guerra Mundial—es clave:
los estadounidenses se consideraban entonces los dueños del mundo, idea que
defendían con más fuerza que nunca. No sorprende que el protagonista sea un
reflejo del arquetipo heroico predominante hasta los años 80.
Mi personaje favorito fue Anselmo, ya que afirma que los enemigos son personas comunes atrapadas en esa situación, y aunque no quiere matarlos, entiende que a veces no hay alternativa; disfruté especialmente esos diálogos. Sin embargo, las secciones dedicadas a política y comunismo me resultaron menos interesantes e incluso algo aburridas. En conclusión, esta segunda lectura fue para mí una experiencia muy satisfactoria.
Abby reflexionó sobre cómo la obra representa la guerra y
los enfrentamientos humanos. Dijo que: en
contraposición con el título y aunado a la poesía de Borges, nos habla de la
interconexión entre las personas: si alguien muere, tú también mueres, porque
todos formamos parte de un solo cuerpo. Aunque deberíamos sentirnos
involucrados en el sufrimiento ajeno, en la realidad muchas veces nos
mantenemos indiferentes. Le llamó la atención que la Guerra Civil Española duró
tres años, seguida del triunfo de Franco, y la trama del libro transcurre en
tres días, un número que le parece cabalístico. Por otra parte, observó que
todos los personajes del grupo guerrillero de Pablo se enojan con él por no
mostrar ganas de pelear ni violencia, pues quisieran verlo más comprometido con
la causa; sin embargo, él afirma que ya hizo su parte y desea conservar la poca
tranquilidad que tiene dentro de su cueva y sus caballos, inclusive se le tacha
de capitalista; opinó que simplemente se cansó de matar. Robert, por su parte, parece desinteresado
hasta el momento de su muerte, cuando recuerda lo hermoso que es el mundo y el
amor de María. Esto refleja la vida humana: creemos que podemos prescindir del
mundo, sin importar si morimos mañana.
Abby vio claramente la naturaleza compleja de guerras,
revoluciones y grupos armados, donde nadie es completamente bueno o malo.
Destacó el personaje de María como víctima perfecta, perdonada por algo ajeno a
ella y acogida por Robert, quien reacciona con gran humanidad. María queda
exonerada de sus propios pensamientos, aunque por poco tiempo, porque es época
de guerra y Robert muere. La novela le resulta muy descriptiva e intensa.
Concluyó que la salud y la paz son nuestras posesiones más valiosas, y debemos
valorarlas porque hoy están amenazadas.
Fridda. Me conmovió profundamente la obra; incluso lloré en varios
episodios, especialmente al final. La encontré interesante, aunque decidí
omitir algunas partes relacionadas con política que mencionó Alahan y preferí
no prestarles atención. El desenlace capturó mi interés, ya que la historia
tiene una estructura circular: termina tal como empieza, y lo más fascinante es
que el lector puede elegir si Robert Jordan dispara la última bala para matar
al teniente que está a 20 metros o decide no hacerlo.
Coincido con Allahan en que la novela, en su contexto
histórico, funcionó casi como un intento de Estados Unidos por influir en
Europa mediante su narrativa, presentando a los fascistas como los mayores
villanos y fomentando la idea de combatir el fascismo, casi como si el libro
fuera esa última bala destinada a sembrar ese pensamiento. Por eso considero
que la novela tuvo gran trascendencia.
El libro me llevó a reflexionar sobre lo que sucede actualmente en Ucrania y Palestina. Adopté la sensación y el pensamiento de que, si en algún lugar del mundo la libertad está siendo destruida, debemos estar alertas, porque también podría afectarnos. No hay que pensar que por estar lejos no nos alcanzará. Me encanta el estilo de Ernest Hemingway y disfruté mucho de El viejo y el mar. Siento tristeza por su suicidio; creo que él arrastraba muchos conflictos sin resolver. Su padre también se quitó la vida, y Hemingway traslada esta experiencia al libro a través del padre de Robert Jordan, quien igualmente se suicida en la historia. Sin embargo, tengo la impresión de que el autor busca redimirlo con la frase: "Entiendo por qué te suicidaste, pero no lo apruebo". Considero que el alcohol tampoco le ayudó al escritor a resolver sus problemas existenciales, y vi algo evidente en el personaje de Pablo, a quien percibo muy fragmentado, desde el capítulo X, cuando ocurre la masacre bajo su orden, todo cambia para él. Concluyo que me encantó.
Sindy compartió que: Aunque no disfruté la obra, me resultó
profundamente enriquecedora y me hizo reflexionar mucho. Desde el principio la
experiencia fue dura, ya que aborda la complejidad de las guerras, los
involucrados y las víctimas inocentes, dejando claro que no hay justificación
para tanta atrocidad. Robert Jordan estaba seguro de su causa, pero sus
acciones lo afectaban internamente. El personaje de Pilar, descrita como muy
agresiva, transmite la idea de una persona quebrada por experiencias dolorosas,
especialmente al ver a su esposo destruirse y deshumanizarse.
Dijo: aún no encuentro cómo lograr justicia y
equidad en el mundo, e ignoro si realmente existen. Aunque puedo comprender las
razones detrás de las guerras, rechazo sus métodos. Al final, uno termina
asemejándose al enemigo, y me pregunto cómo romper el ciclo de violencia.
Reconozco la respuesta que ofrece Jesús, la cual me da paz, pero considero que
ésta apacigua la violencia sin erradicarla; incluso, los mártires cristianos no
han logrado acabar con la injusticia y la violencia en dos mil años. Creo que
la solución es más profunda: ni la violencia ni el amor, cuando surgen como
reacción, resuelven; la respuesta debe preceder a los hechos violentos.
La historia de la obra me pareció realista al mostrar
personajes con heridas internas y exponer las atrocidades cometidas por ambos
bandos en la guerra, demostrando que no hay buenos o malos absolutos. La
historia de amor entre María y Robert no me resultó creíble, pues considero que
después de un trauma tan reciente, difícilmente alguien podría enamorarse y
superar semejante sufrimiento tan rápido. Sin embargo, el desenlace me conmovió
profundamente. Las últimas palabras de Robert a María reflejan el deseo humano
de trascender: "Si tú te vas, yo me voy contigo". Al final, uno desea
seguir adelante por quienes dejan una huella en su vida. Lloré con ese cierre y
quedé impactada por la reflexión central, que conecta con el título: cuando
doblan las campanas, lo hacen por todos, pues cada guerra significa una pérdida
para la humanidad. Considero que el final de la obra es contundente. Por
último, destacó que Ernest Hemingway es un autor muy reflexivo, cuya obra no es
apta para cualquier persona ni momento, y valoro la forma tan acertada en que
inicia y concluye la novela.
Abby añadió: en cuanto a María, gran parte de su comportamiento está influenciado por Pilar, a quien consideraba como una madre. Coincido con Sindy en que debe ser sumamente difícil tener a alguien cerca después de vivir lo que le pasó al personaje; incluso años después, ya estando casada, seguramente esos recuerdos regresan porque fue una experiencia muy traumática. Pero considerando que estaban en guerra y que se es más consciente de la futilidad del todo, sí puede darse.
Eduardo terminó nuestra sesión declamando la poesía de Pablo Neruda.
Generales traidores
Generales
traidores:
mirad mi casa muerta,
mirad España rota :
pero de cada casa muerta sale metal ardiendo
en vez de flores,
pero de cada hueco de España
sale España,
pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos,
pero de cada crimen nacen balas
que os hallarán un día el sitio
del corazón.
Preguntaréis ¿por qué su poesía
no nos habla del sueño, de las hojas,
de los grandes volcanes de su país natal?
Venid a ver la sangre por las calles,
venid a ver
la sangre por las calles,
venid a ver la sangre
por las calles!





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