La clase de griego (libro de febrero)
Sinopsis:
Inicio:
Reseña:
Los miembros de Tertuliaturos asistimos a nuestra primera
sesión presencial con gran entusiasmo por reencontrarnos en persona. La calidez
del día se reflejó en la actitud positiva de los asistentes, quienes
participaron activamente en la discusión sobre la obra de la escritora coreana
Han Kang. Esta actividad permitió una profunda reflexión y apreciación de la
humanidad en cada uno de nosotros.
Queremos expresar nuestra gratitud de manera especial a los
acompañantes que se unieron a la sesión, compartiendo con nosotros el placer de
la lectura. Agradecemos de todo corazón a Víc, Sofy y Edith por su valiosa
presencia.
Inicié la sesión leyendo las primeras palabras del discurso pronunciado por Han Kang cuando recibió el premio nobel de literatura. Anexo la liga: "Luz e hilo", el discurso de Han Kang al recibir el Premio Nobel de Literatura - HJCK
"¿Dónde está el amor?
Dentro de mi pecho palpitante y palpitante
¿Qué es el amor?
Es el hilo de oro que une nuestros corazones".
Por Han Kang
Fany compartió que propuso a Han Kang porque,
tras recibir la escritora su premio Nobel, Roberto compartió con nosotros sus
obras. Me llamó especialmente la atención La clase de griego debido
a su referencia a Borges y lo propuse, aunque desconocía el tema. Este libro me
cautivó profundamente; en pocas ocasiones he experimentado el deseo de evitar
dormir para continuar leyendo y descubrir qué sucede a continuación. La trama
del libro resulta absorbente, generando empatía tanto por la protagonista como
por el profesor. Aquellos que enfrentamos problemas de visión nos identificamos
con el personaje, reflexionando sobre la importancia de valorar todo aquello
que tenemos ante una posible pérdida de visión.
Describo esta obra como una
amalgama de elementos artísticos, comparable a una pintura de Picasso,
integrando poesía, terapia y narrativa, con una elegancia notable. Lo comparo
con el arte japones Kintsugi en el que piezas rotas son reparadas con láminas
de oro; es una persona que se ha quebrado y luego ha reunido nuevamente sus
fragmentos. El final del libro es increíblemente emotivo, creo que todos
lloramos al llegar a él. Las descripciones son maravillosas, especialmente
cuando se relatan las emociones del profesor, logrando transmitirlas
eficazmente al lector. Considero que tiene el número de páginas adecuado, ni
más ni menos, y anticipo que le asigno una calificación de 10.
María concordó con la opinión de Fany y admitió que no logró terminar Mi lucha de Adolf Hitler. Luego leyó Una noche de invierno un viajero, que también le costó mucho trabajo leer. Sin embargo, esta novela la atrapó desde el prólogo. Nunca ha leído a Borges ni tiene la costumbre de leer prólogos, pero le atrajo. Percibió mucha tristeza en la narrativa, ya que la protagonista acaba de perder a su madre y le han quitado al niño. A partir de allí comenzó a leer La vegetariana, notando tristeza en ambos libros. Se preguntó cuánto sufrió la escritora, considerando el tipo de país asiático de donde es la autora. Lo relaciona con la narrativa fría y fuerte sufrimiento de estos países. La enganchó como la novela La isla del árbol perdido de Elif Shafak.
Myrna compartió: me resultó interesante que las primeras palabras del
libro sean de Borges y la influencia de este escritor latinoamericano en su
escritura, considerando que la autora es coreana. Un aspecto destacable es el
uso del lenguaje. ¿Qué es el lenguaje? Es el signo que actúa como significado y
significante. Este libro me parece una oda al lenguaje y a la construcción
consciente de los seres humanos a partir del mismo. Los personajes van
aprendiendo el lenguaje de manera gradual. La forma en que se entrelaza la
historia es conmovedora hasta el punto de haberme conmovido profundamente en
ciertos momentos de la narrativa. La trama relacionada con la pérdida del hijo
es especialmente impactante debido a cómo la discapacidad lleva a la separación
del niño. Las emociones transmitidas a través de la narrativa son palpables,
incluso sin el uso de la vista y el habla, haciendo del relato una obra poética
y bien escrita. Particularmente emotivos son los diálogos entre los personajes,
planteando preguntas profundas sobre el uso de la boca y los ojos. Agradezco
esta experiencia literaria.
Rocío nos comentó que le agradó mucho la narrativa del
libro, cómo se presentan las historias de cada personaje en paralelo y la forma
en que la autora entrelaza su narrativa permitiendo al lector seguirla con
facilidad. Le atrajeron los personajes intensos y humanos, que atraviesan
etapas difíciles de duelo y se cuestionan la posibilidad de ganar algo con la
pérdida. Compartió que nuestras vidas están compuestas por una serie de
pérdidas, aunque a menudo nos enfocamos en las ganancias; sin embargo,
consideró que las pérdidas son lo que realmente nos fortalece.
En mi opinión me resultó interesante la separación de los
personajes en el mundo de las ideas de ella por su falta de habla y el mundo de
las sensaciones de él, debido a su limitada visión. Reflexioné sobre lo
complicado que debe ser acostumbrarse a la idea de perder la vista en algún
momento de la vida, como sucede con el personaje del profesor en la obra. Los
participantes hasta ahora hemos destacado su prosa poética y ese es uno de los
motivos por los que le dieron el premio Nobel de Literatura. Me encantó la
escena en que el personaje del profesor menciona que llegará un momento en que
la oscuridad será luz para él, una luz basada en sus recuerdos.
Sé que la autora proviene de una familia muy humilde, donde su
padre era profesor y sufrió en algún momento de su vida los estragos de una guerra civil en su país. Esto se refleja en su forma de escribir que me impactó porque, aunque refleja
pérdidas, no se victimizan; es una pérdida nostálgica que permite sentir el
dolor de dos personas resilientes. La parte conmovedora de la obra es cuando se
reúnen y ella simplemente lo escucha, conectando con él al escribir en la palma
de su mano.
Myrna señaló en este punto que la obra se refiere al lenguaje y su conjugación en el
contexto humano. La comunicación de las emociones y pensamientos individuales
está ejemplificada en esta escena. El idioma griego es la base de nuestro
español, por lo cual el título y la narrativa en torno a él son altamente
significativos.
Fany indicó que la obra está impregnada de pensamiento
filosófico, lo cual resulta atractivo para el público debido a que logra
integrar la filosofía en aspectos cotidianos de manera efectiva.
Arturo mencionó que dos versiones de sí mismo leyeron el
libro, y esto está relacionado con un trabajo personal. Dijo: enfrento el
desafío de integrar mi parte racional con la emocional. Como hombre, mi parte
emocional ha estado adormecida y llevo mucho tiempo intentando lograr esa
integración. El Arturo racional que leyó el libro disfrutó especialmente de los
pasajes donde la protagonista menciona haber soñado con una palabra única que
sintetizaba todas las lenguas. También me interesó cuando habla de La
República de Platón y habla también de Sócrates. Todas estas referencias a obras griegas me
motivaron a buscarlas para leerlas, y mi parte racional me impulsó a investigar
sobre Corea.
Nos compartió que en Corea del Sur, el capitalismo es sumamente competitivo, y
el país registra una de las tasas de suicidio juvenil más altas del mundo. No
ingresar a la universidad deseada se considera un fracaso significativo. La
jerarquía es rigurosamente respetada, lo que obliga a los subordinados a seguir
las directrices del jefe sin cuestionamientos ni sugerencias sobre posibles
errores. Además, existe una marcada prevalencia masculina en la sociedad,
manifestándose en actitudes de machismo profundamente arraigadas en la historia
cultural del país. El Confucianismo también está firmemente implantado en la
cultura coreana.
Antes de leer La clase de griego, había leído
La vegetariana. Este último libro me generó una serie de emociones
intensas, especialmente porque la versión que leí incluía una introducción de
Gaby Martínez, quien dialoga con la traductora, destacando su papel en la
difusión internacional de la obra. La vegetariana me llevó a
experimentar una variedad de sentimientos. El personaje principal, una
vegetariana pasiva, no se defiende, lo cual incrementa la complejidad emocional
del texto.
Por el contrario, La clase de griego aborda
temas profundamente humanos como la soledad y el reencuentro con nuestro
cuerpo, visto como una caja de existencia emocional. Sin embargo, mi bloqueo
emocional inicial me impidió adentrarme plenamente en estos temas. Siendo el
hermano mayor en mi familia, siento una serie de responsabilidades impuestas
por la sociedad, la familia y yo mismo.
Finalmente comentó que admira la brevedad y precisión con la que Han Kang escribe;
logra expresar mucho en un número reducido de páginas. Dijo: lo más destacado de
"La clase de griego" es la conexión entre los personajes principales,
cuyas identidades permanecen anónimas. Esa conexión se establece a través de
los sentidos, haciendo del libro una lectura altamente recomendable.
Valeria compartió que al principio no lo disfrutó porque empezó a leer
sin conocer de qué trataba. El texto alterna entre hablar en masculino y luego
en femenino, por lo que tuvo que investigar para entender que eran perspectivas
de una mujer y de un hombre. No le agradó que combinara diferentes tiempos. Le
pareció positivo que fuera una historia corta. El libro aborda el tema de la
soledad, con dos personajes que están acostumbrados a ella, aunque eso no
signifique que les guste. La frase que dice: "Si tomamos como cierta la
premisa que dice que, cuando perdemos algo, ganamos otra cosa, ¿qué es lo que
he ganado yo al perderte a ti?" le pareció significativa y melancólica.
Considera que es un libro bastante reflexivo, aunque no lo habría elegido para
leer.
En este punto, Rocío añadió: Considero que, aunque somos seres sociales, tomamos nuestras decisiones vitales de manera individual. Existe una diferencia entre estar solo y sentirse solo. Para mí, la soledad no implica necesariamente desolación.
Alahan compartió que el libro es interesante y
destaca por su reflexión sobre temas como la soledad, la pérdida y la
resignación. Ambos personajes enfrentan una carga emocional significativa
relacionada con la pérdida, y me pongo a pensar que quizá podría haberse sentido
más profunda si ambos personajes se preguntarán sobre qué errores habían
cometido para que les sucediera eso. El personaje principal femenino también
siente culpabilidad porque le dijeron que nació por accidente y eso me pareció sumamente triste. En ambos casos
se enfatiza la tristeza y la resignación. Concuerdo con Valeria en que fue
impactante cuando la hija del oftalmólogo golpea al maestro y desaparece de su
vida cuando él no parecía actuar de mala fe al hacerle la pregunta. Esta obra
me recordó la novela El Perfume, donde los sentidos desempeñan un
papel fundamental. En una parte, el protagonista describe con gran detalle lo
que observa antes de perder la vista, lo cual me llevó a detener mi lectura
para analizar el entorno exterior. Por el contrario, con El Perfume me di cuenta de la importancia de los aromas, que a menudo pasamos por alto.
Siento que a veces sólo valoramos los sentidos cuando los hemos perdido.
Finalmente, quiero mencionar un simbolismo relacionado con los pájaros. Cuando
la madre de la protagonista muere, ella comenta que fue como si un pajarito
volara de su cuerpo, y al final un pajarito causa que los dos personajes se
unan. Interpreto que ambos son como ese pajarito, encerrados en la oscuridad
que los unió. Como frase destaco la siguiente:
“Aunque cada tanto ocurre algo
que valga la pena recordar. Se borra sin dejar rastro alguno, sepultado bajo la
mole gigantesca y opaca del tiempo”.
Víctor dijo que leyó primero
La vegetariana, una historia con un enfoque diferente, que le
sirvió como introducción para leer La clase de griego. Esta última
es un poema sobre dos amantes que se conocen en circunstancias adversas debido
a las pérdidas que experimentan. Una frase destacada del libro y con la cual
resueno particularmente es:
“Piénsalo, ¿quién puede
reflexionar mejor que nadie sobre la vida? Pues aquel que puede morirse en
cualquier momento…”
El texto aborda aspectos mundanos
de manera particular, como en este pasaje de Han Kang:
“Tomé conciencia de que el cuerpo
humano es triste, de que está lleno de zonas cóncavas, suaves y vulnerables,
como brazos, axilas, pecho y entrepierna; de que es un cuerpo nacido para
abrazar y desear el abrazo de alguien”.
La escritora describe cómo los
seres humanos están hechos para abrazar y desear ser abrazados. La narración es
melancólica y poética. La escritura de Han Kang ha dejado una impresión
significativa en mí y ella se ha convertido en una de mis escritoras favoritas.
¡Gracias Fany por recomendarlo!
Faby comentó que, como obra de arte, es proesía*, siendo este término para ella más adhoc. Dijo: Esta
obra me recordó varios libros, entre ellos La lluvia amarilla de Julio
Llamazares. Lo que sentimos es el efecto estético de una obra de arte, esa
parte donde conectamos a través del texto entre el autor y quienes somos. Han
Kang lo hace con elegancia, evocando a escritores como: Muriel Barbery y a Murasaki Shikibu con
su libro Historia del Genji considerada la primera novela conocida por su
narrativa poética. En la cultura Genji, la riqueza interior permite hablar con
la sutileza y belleza del arte del lenguaje, algo increíblemente maravilloso.
No había leído un libro que me dejara con esta sensación desde hace algunos
años.
La obra de Han Kang es sumamente triste, pero encuentro destellos de felicidad entre los intersticios de la historia. Encierra la condición humana, la importancia y esencia del ser humano, utilizando la literatura como el medio que lo engloba. Esto se ha denominado síndrome de Stendhal. La obra permite experimentar una conmoción de sensaciones al abordar temas como: la superación, la soledad, la violencia y la comunicación. Sin embargo, considero que la narrativa puede ser compleja en algunas partes, con transiciones naturales en ciertos episodios y menos fluidas en otros. Es también un libro sobre vacío existencial y la lucha por encontrarle un sentido a la vida pese a las circunstancias. Es por eso que señalo que la felicidad está en los intersticios de las pérdidas y el final de la obra es la búsqueda de la otredad. El libro resalta el valor del otro, siendo profundamente triste en el camino pero esperanzador al final. Considero que la obra es adecuada para un curso de antropología, ya que aborda diversos tópicos relacionados con la condición humana. Explora la dualidad entre cuerpo y espíritu y la incapacidad de ser completamente racional. Además, analiza el sentido de la vida y cómo equilibrar la razón y la emoción, buscando el punto medio entre ambos extremos.
Faby nos enseñó la metodología del filósofo, pedagogo y sacerdote español Alfonso López Quintás para analizar un texto literario, señalo:
López Quintás analiza la obra literaria
mediante cuatro niveles de relacionalidad humana:
·
Primer
nivel (objetos): Aquí prevalece el placer superficial. Permanecer en este
nivel es desperdiciar la esencia humana.
·
Segundo
nivel (ámbitos y creatividad): Todo se percibe como un ámbito lleno de
posibilidades creativas. La lectura, si se comparte, enriquece a ambas partes.
·
Tercer
nivel (valores): Se trata con respeto, empatía y honestidad, reconociendo
los valores que manifiestan amor.
·
Cuarto
nivel (religiosidad y espiritualidad): La apertura a la divinidad
proporciona sustento espiritual.
Cada persona, al compartir sus experiencias y debilidades, se ofrece como un don al servicio del otro, promoviendo una relación compasiva y valiosa. La idea es aplicar estos cuatro niveles a todos los ámbitos de la vida. Una obra literaria encapsula la experiencia humana, y en sus personajes podemos identificar los niveles en los que se mueven.
Eduardo compartió que este libro ofrece una experiencia enriquecedora que
permite al lector conectar profundamente con los personajes, compartiendo sus
emociones y sentimientos. Señaló: a través de la narrativa, experimentamos sus
sufrimientos, alegrías y tristezas. La rapidez de nuestra vida cotidiana muchas
veces nos impide ver a los demás y ser vistos por ellos. Esta obra nos recuerda
que la existencia se compone de momentos diversos (tristes, desagradables,
felices) y, si nos tomamos el tiempo necesario, descubrimos que no estamos
solos. Es fundamental comprender que no deberíamos sentirnos aislados y, en
caso de que esto ocurra, debemos permitirnos buscar compañía.
Abby indicó que la obra le resultó sumamente interesante. Dijo: comencé a leer el libro tarde y encontré un audiolibro, pero no tuve la oportunidad de escucharlo y mientras venía hacia aquí no quería detener mi lectura. Me atrapó particularmente debido a su enfoque psicológico, que demuestra lo complejos que somos como seres humanos y la dificultad de funcionar en sociedad, una situación que puede ser más complicada para algunas personas que para otras. Me impresionó la manera en que se aborda la incapacidad del ser humano para expresarse adecuadamente mediante la palabra. El tema central es sobre individuos que sienten que les falta algo para integrarse y cómo, sorprendentemente, todos enfrentamos dificultades similares en nuestra búsqueda por encajar con los demás. Me fascinó el universo interno de los personajes, quienes son cultos, luchadores y más sensibles de lo habitual. La figura de los psicólogos invita a reflexionar sobre su impacto y ayuda. La obra me permitió comprender las dificultades que ciertas personas enfrentan en su existencia y lo involucrados que estamos con ellas. Representa una nueva llamada en mi vida para fomentar el compartir. ¡Muchas gracias, Fany por traer esta obra a la Tertulia!
Agradezco a todos por esta sesión tan enriquecedora y entrañable. Fue un placer ver amigas y acompañantes. ¡Bienvenidos Rocío, Sofy, Víctor Jr, Valeria y Edith!
¡Hasta la próxima!







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