Al descubierto. Jaque al rey (Documental)
Argumento:
¿Cómo fue que una partida de ajedrez entre dos grandes maestros se convirtió en un escándalo de bolas anales? Este documental se adentra en una historia más extraña que la ficción.
Reseña:
Sandy dijo que no le gustó: se le hizo lenta y hasta le dio
sueño, aunque le encanta el ajedrez. Al final acabó desconfiando de todos y
ahora quiere oír otras opiniones para ver qué pudo haber pasado por alto.
Myrna comentó que le pareció un
documental bien logrado e interesante, tanto por el ajedrez como por la manera
en que está construido. Le gustó ese juego entre el documental y la partida
misma, donde nunca queda claro quién dice la verdad o quién hace trampa, lo que
vuelve todo más intrigante. También destacó la presencia de la tecnología y
cómo el director parece jugar con los espectadores, al igual que los ajedrecistas
entre sí. Aunque coincidió con Sandy en que termina sin confiar en ninguno de
los personajes, sí disfrutó la propuesta. Valoró mucho las tomas y el manejo de
cámara, aunque le pareció poco original el recurso de sentar a las personas a
responder preguntas. Más que descubrir quién hizo trampa, le interesó la forma
en que el director construye la duda. Al final, el documental le dejó la
sensación de que ya no es fácil distinguir entre verdad y mentira en las
noticias y en las redes sociales.
Abby compartió que le encantó el documental, aunque no sabe jugar ajedrez. Le pareció un juego de mucha
estrategia, presión mental y capacidad para sobreponerse al oponente. También
le gustó la idea del “banquillo de los acusados”. Comentó que no conocía a
ninguno de los dos jugadores y describió a Hans Niemann como una figura fuerte
y depredadora, frente al otro ajedrecista, Magnus Carlsen, quien ocupa el
primer lugar y cuyo puesto todos quieren. Además, le gustó la forma en que está
presentado el documental: aunque todos ya saben lo que pasó, hablan como si
estuviera ocurriendo en ese momento.
Faby señaló que ese es el
formato: siempre tiene que haber algo actuado para que resulte atractivo como
espectáculo. Comentó que, mientras veía el documental, se preguntaba por qué
alguien aceptaría exponerse de esa manera, y concluyó que la razón es el
dinero. Hans le cayó muy mal; le pareció alguien dispuesto a admitir que hizo
trampa y a justificarlo con la idea de que en diez años sería mejor.
Fridda. Creo que algunos documentales
pueden volverse pesados y que quizá funcionarían mejor con una narrativa más
literaria, ya conocía a Magnus y coincido con Abby en que Erik Allebest y Jay
Severson, fundadores de Chess.com, parecían estar actuando. Aunque todos sabían
lo que había pasado, hablaban como si apenas estuviera ocurriendo, y eso me
resultó muy falso, casi como una fake news.
Tengo ideas encontradas. Recuerdo
que, en una entrevista de sus inicios, le pidieron a Federer que escribiera
cómo se veía en el futuro. Mientras otros tenistas, hoy reconocidos, dijeron
que se veían entre los diez mejores, él escribió: “soy el número uno”. Eso me
hace pensar que hay personas como Hans que se imaginan en el primer lugar y
logran llegar ahí. El documental me deja con las mismas dudas del principio,
pero también me lleva a una pregunta importante, relacionada con lo que dice
Faby: ¿por qué alguien se expondría de esa manera si no fuera por dinero? Lo
que más cuestiono es a los creadores de este portal de ajedrez, siento que, a
través de Chess.com, conocieron a Hans y vieron en él a un producto, lo
respaldaron y lo impulsaron hasta las grandes ligas, pero después se volvieron
en su contra por el peso de la credibilidad de Magnus cuando afirmó que le
habían hecho trampa y que no había jugado contra un humano, sino contra una
máquina. Al final, Hans me parece un conejillo de Indias de esta compañía,
sobre todo si pensamos que en 2022 en plena efervescencia de la controversia,
compraron la plataforma Play Magnus. Incluso parece que también engañaron a
Magnus, porque en el documental dice que le hicieron creer que investigarían,
insinuando que efectivamente había algo anormal. Ahí también se ve la
arrogancia que existe en este medio. Y al final, todo terminó en un arreglo
financiero entre Chess.com, Magnus Carlsen y Hans Niemann.
Abby añadió que no lo ve como un
conejillo de Indias, sino más bien como una víctima de Chess.com. Dijo que sus
fundadores parecen depredadores amables: vieron en Hans a un personaje
llamativo, detectaron que hacía trampa y, aun así, le permitieron seguir
jugando. Incluso uno de ellos admitió que le preocupaba que Hans preguntara en
qué momentos lo habían descubierto, porque eso podía ayudarle a entender y
manipular el algoritmo. Para Abby, todo esto contribuye a crear un clima de
desconfianza. También cree que Hans sí hizo trampa. Añadió que las personas
exitosas suelen visualizarse en la cima, saben lo que quieren y están
dispuestas a hacer muchos sacrificios para conseguirlo. En ese sentido,
reconoció que Hans tiene mucha resiliencia. Finalmente, destacó que una de las
cosas más inquietantes del documental es no saber qué creer, sobre todo en un
contexto donde la inteligencia artificial también puede presentar como
verdadera información construida a partir de datos falsos.
Faby comentó que vivimos en la
época de la posverdad: una distorsión de la verdad que busca manipular y que
resulta terrible porque nos deja sin algo sólido en qué creer. Mientras veía el
documental, pensaba en el paralelismo con La violinista, la novela que
estamos leyendo en el club. En esa historia, una niña sabe desde muy pequeña
que quiere ser violinista y trabaja con constancia para lograrlo. En la
película ocurre algo parecido con el ajedrecista, que también se esfuerza por
alcanzar su meta; la diferencia, dijo, está en los medios y en el camino que
cada quien elige para llegar. Hans le parece un patán, mientras que la niña
representa a alguien genuino, comprometido con su objetivo por una vía
distinta. También recordó otro documental que le gustó más, La reina del
ajedrez, sobre Kasparov y una niña que llegó a vencerlo, y que considera
una historia más limpia. Además, mencionó Maniac, obra leída hace
algunos meses en el club de los Quetzales, donde el juego central no es el
ajedrez sino el Go y se explora el enfrentamiento entre un gran maestro y una
inteligencia artificial. Finalmente, recomendó El ocho, de Katherine
Neville, una novela fantástica sobre un antiguo ajedrez maldito que atraviesa
distintas épocas mientras intentan reunir sus piezas.
Eduardo comentó que no terminó el
documental porque no logró interesarle. Dijo que, al final, lo único que le
importa saber es si todo fue mentira o no, ya que lo ve como otro chisme de
internet. Señaló que lo llamativo es cómo alguien puede empezar jugando y de
pronto convertir eso en una fuente de dinero. Para él, Hans es un espectáculo y
por eso la empresa lo patrocina: supo venderse con esa actitud de clásico
gandalla que presume y alardea. Añadió que en muchos deportes ocurre algo
parecido; mencionó, por ejemplo, que el futbol americano está lleno de divas.
También reconoció que, en el deporte de alto rendimiento, sí existe esa idea de
programarse mentalmente para ser el mejor.
Sindy comentó que el documental
le llamó la atención porque siempre ha querido aprender a jugar ajedrez, al ser
un juego de estrategia que le interesa. Sin embargo, sintió que no podía
confiar en los narradores y lo percibió más como un espectáculo diseñado para
generar controversia. También señaló que cuando la integridad de una persona se
ve dañada, suele activarse un mecanismo de defensa que la lleva a esquivar la
verdad, y eso hace aún más difícil saber qué ocurrió realmente. Tuvo la
impresión de que cada parte ofrecía su propia versión para justificarse, por lo
que no considera que ninguno fuera completamente inocente ni completamente
culpable. Le impactó ver el departamento de Hans, las condiciones en que vivía
y sus reacciones violentas, que le generaron rechazo. Sobre Magnus, pensó
primero que quizá se bloqueó durante el torneo y no pudo desplegar su mejor
juego. Después consideró la posibilidad de que Hans sí hubiera hecho trampa,
sobre todo porque, según los expertos, sus explicaciones sobre cómo venció a
Magnus no resultaban convincentes. Incluso llegó a pensar que pudo haber
memorizado jugadas o usado algún dispositivo, aunque no sabe de qué manera
habría ocurrido. En todo caso, cree que Chess.com también está manipulando la
situación para obtener beneficios económicos. Al final, el documental la dejó
incómoda.
Lucy compartió que se desilusionó
al descubrir que era un documental, porque no suelen gustarle ya que, a su
juicio, muchas veces no concluyen nada. Aun así, reconoció que siempre se
aprende algo. Interpretó la historia como un duelo de egos: Hans, por su
juventud y su actitud violenta, le resultó incómodo, pero pensó que justamente
esa agresividad forma parte de su estrategia para llamar la atención de sus
seguidores. En contraste, vio a Magnus como alguien más elegante en su manera
de actuar. A pesar de eso, se quedó con la gran duda de si Hans hizo trampa o
no. En conjunto, el documental la entretuvo y le gustó. También consideró que
quizá a Magnus le costó aceptar que un jugador tan joven pudiera vencerlo.
Concluyó diciendo que el ajedrez siempre le ha parecido muy interesante.
A la pregunta de Lucy, respondí que, aunque el documental no esclarece del todo lo ocurrido, me gustó porque me permitió conocer la plataforma Chess.com, a sus fundadores y la enorme cantidad de dinero que se mueve alrededor del ajedrez en línea, sus jugadores y sus seguidores. Considero que el director se enfocó más en mostrar el ambiente que se generó alrededor de una noticia que sacudió al mundo del ajedrez que en resolver el conflicto. También opino que Hans sí le ganó a Magnus. Para mí, ambos comparten cierta arrogancia propia de quienes están en la cima, y no creo que memorizar jugadas pueda considerarse trampa. Además, rechazo por completo la teoría de las bolas anales: me parece absurdo que una idea tan irracional se haya usado para explicar la derrota de Magnus y que, además, una figura tan conocida como Elon Musk la haya amplificado al retuitearla.
Sandy dijo que, si ya hiciste trampa una vez, lo vuelves a hacer.
Eduardo comentó que conoce lo
básico del ajedrez, aunque no lo practica. Aclaró que memorizar jugadas no es
hacer trampa, porque todos los jugadores estudian partidas históricas y su
desarrollo. Para él, la verdadera trampa consiste en usar una computadora para
recibir ayuda durante una partida.
Abby comentó que no sabía que se
trataba de un documental y que llegó a verlo sin prejuicios, por lo que sí le
gustó. También consideró que Chess.com influyó en la opinión pública al
sostener que Hans había hecho trampa, lo que provocó que mucha gente lo
atacara. Para ella, detrás de todo hay grandes intereses económicos y todos
estaban movidos por ese dinero.
¡Gracias por su asistencia y hasta la próxima!
Recomendaciones:
Faby nos recomienda ver el siguiente discurso de Meryl Streep hablando del poder de las redes sociales y de figuras públicas. Discurso de Meryl Strip


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