Al descubierto. Jaque al rey (Documental) 

Duración: 75 minutos
Dir. Thomas Tancred

Argumento: 

¿Cómo fue que una partida de ajedrez entre dos grandes maestros se convirtió en un escándalo de bolas anales? Este documental se adentra en una historia más extraña que la ficción.

Reseña: 

Sandy dijo que no le gustó: se le hizo lenta y hasta le dio sueño, aunque le encanta el ajedrez. Al final acabó desconfiando de todos y ahora quiere oír otras opiniones para ver qué pudo haber pasado por alto.

Myrna comentó que le pareció un documental bien logrado e interesante, tanto por el ajedrez como por la manera en que está construido. Le gustó ese juego entre el documental y la partida misma, donde nunca queda claro quién dice la verdad o quién hace trampa, lo que vuelve todo más intrigante. También destacó la presencia de la tecnología y cómo el director parece jugar con los espectadores, al igual que los ajedrecistas entre sí. Aunque coincidió con Sandy en que termina sin confiar en ninguno de los personajes, sí disfrutó la propuesta. Valoró mucho las tomas y el manejo de cámara, aunque le pareció poco original el recurso de sentar a las personas a responder preguntas. Más que descubrir quién hizo trampa, le interesó la forma en que el director construye la duda. Al final, el documental le dejó la sensación de que ya no es fácil distinguir entre verdad y mentira en las noticias y en las redes sociales.

Abby compartió que le encantó el documental, aunque no sabe jugar ajedrez. Le pareció un juego de mucha estrategia, presión mental y capacidad para sobreponerse al oponente. También le gustó la idea del “banquillo de los acusados”. Comentó que no conocía a ninguno de los dos jugadores y describió a Hans Niemann como una figura fuerte y depredadora, frente al otro ajedrecista, Magnus Carlsen, quien ocupa el primer lugar y cuyo puesto todos quieren. Además, le gustó la forma en que está presentado el documental: aunque todos ya saben lo que pasó, hablan como si estuviera ocurriendo en ese momento.

Faby señaló que ese es el formato: siempre tiene que haber algo actuado para que resulte atractivo como espectáculo. Comentó que, mientras veía el documental, se preguntaba por qué alguien aceptaría exponerse de esa manera, y concluyó que la razón es el dinero. Hans le cayó muy mal; le pareció alguien dispuesto a admitir que hizo trampa y a justificarlo con la idea de que en diez años sería mejor. 

Fridda. Creo que algunos documentales pueden volverse pesados y que quizá funcionarían mejor con una narrativa más literaria, ya conocía a Magnus y coincido con Abby en que Erik Allebest y Jay Severson, fundadores de Chess.com, parecían estar actuando. Aunque todos sabían lo que había pasado, hablaban como si apenas estuviera ocurriendo, y eso me resultó muy falso, casi como una fake news.

Tengo ideas encontradas. Recuerdo que, en una entrevista de sus inicios, le pidieron a Federer que escribiera cómo se veía en el futuro. Mientras otros tenistas, hoy reconocidos, dijeron que se veían entre los diez mejores, él escribió: “soy el número uno”. Eso me hace pensar que hay personas como Hans que se imaginan en el primer lugar y logran llegar ahí. El documental me deja con las mismas dudas del principio, pero también me lleva a una pregunta importante, relacionada con lo que dice Faby: ¿por qué alguien se expondría de esa manera si no fuera por dinero? Lo que más cuestiono es a los creadores de este portal de ajedrez, siento que, a través de Chess.com, conocieron a Hans y vieron en él a un producto, lo respaldaron y lo impulsaron hasta las grandes ligas, pero después se volvieron en su contra por el peso de la credibilidad de Magnus cuando afirmó que le habían hecho trampa y que no había jugado contra un humano, sino contra una máquina. Al final, Hans me parece un conejillo de Indias de esta compañía, sobre todo si pensamos que en 2022 en plena efervescencia de la controversia, compraron la plataforma Play Magnus. Incluso parece que también engañaron a Magnus, porque en el documental dice que le hicieron creer que investigarían, insinuando que efectivamente había algo anormal. Ahí también se ve la arrogancia que existe en este medio. Y al final, todo terminó en un arreglo financiero entre Chess.com, Magnus Carlsen y Hans Niemann.

Abby añadió que no lo ve como un conejillo de Indias, sino más bien como una víctima de Chess.com. Dijo que sus fundadores parecen depredadores amables: vieron en Hans a un personaje llamativo, detectaron que hacía trampa y, aun así, le permitieron seguir jugando. Incluso uno de ellos admitió que le preocupaba que Hans preguntara en qué momentos lo habían descubierto, porque eso podía ayudarle a entender y manipular el algoritmo. Para Abby, todo esto contribuye a crear un clima de desconfianza. También cree que Hans sí hizo trampa. Añadió que las personas exitosas suelen visualizarse en la cima, saben lo que quieren y están dispuestas a hacer muchos sacrificios para conseguirlo. En ese sentido, reconoció que Hans tiene mucha resiliencia. Finalmente, destacó que una de las cosas más inquietantes del documental es no saber qué creer, sobre todo en un contexto donde la inteligencia artificial también puede presentar como verdadera información construida a partir de datos falsos.

Faby comentó que vivimos en la época de la posverdad: una distorsión de la verdad que busca manipular y que resulta terrible porque nos deja sin algo sólido en qué creer. Mientras veía el documental, pensaba en el paralelismo con La violinista, la novela que estamos leyendo en el club. En esa historia, una niña sabe desde muy pequeña que quiere ser violinista y trabaja con constancia para lograrlo. En la película ocurre algo parecido con el ajedrecista, que también se esfuerza por alcanzar su meta; la diferencia, dijo, está en los medios y en el camino que cada quien elige para llegar. Hans le parece un patán, mientras que la niña representa a alguien genuino, comprometido con su objetivo por una vía distinta. También recordó otro documental que le gustó más, La reina del ajedrez, sobre Kasparov y una niña que llegó a vencerlo, y que considera una historia más limpia. Además, mencionó Maniac, obra leída hace algunos meses en el club de los Quetzales, donde el juego central no es el ajedrez sino el Go y se explora el enfrentamiento entre un gran maestro y una inteligencia artificial. Finalmente, recomendó El ocho, de Katherine Neville, una novela fantástica sobre un antiguo ajedrez maldito que atraviesa distintas épocas mientras intentan reunir sus piezas.

Eduardo comentó que no terminó el documental porque no logró interesarle. Dijo que, al final, lo único que le importa saber es si todo fue mentira o no, ya que lo ve como otro chisme de internet. Señaló que lo llamativo es cómo alguien puede empezar jugando y de pronto convertir eso en una fuente de dinero. Para él, Hans es un espectáculo y por eso la empresa lo patrocina: supo venderse con esa actitud de clásico gandalla que presume y alardea. Añadió que en muchos deportes ocurre algo parecido; mencionó, por ejemplo, que el futbol americano está lleno de divas. También reconoció que, en el deporte de alto rendimiento, sí existe esa idea de programarse mentalmente para ser el mejor.

Sindy comentó que el documental le llamó la atención porque siempre ha querido aprender a jugar ajedrez, al ser un juego de estrategia que le interesa. Sin embargo, sintió que no podía confiar en los narradores y lo percibió más como un espectáculo diseñado para generar controversia. También señaló que cuando la integridad de una persona se ve dañada, suele activarse un mecanismo de defensa que la lleva a esquivar la verdad, y eso hace aún más difícil saber qué ocurrió realmente. Tuvo la impresión de que cada parte ofrecía su propia versión para justificarse, por lo que no considera que ninguno fuera completamente inocente ni completamente culpable. Le impactó ver el departamento de Hans, las condiciones en que vivía y sus reacciones violentas, que le generaron rechazo. Sobre Magnus, pensó primero que quizá se bloqueó durante el torneo y no pudo desplegar su mejor juego. Después consideró la posibilidad de que Hans sí hubiera hecho trampa, sobre todo porque, según los expertos, sus explicaciones sobre cómo venció a Magnus no resultaban convincentes. Incluso llegó a pensar que pudo haber memorizado jugadas o usado algún dispositivo, aunque no sabe de qué manera habría ocurrido. En todo caso, cree que Chess.com también está manipulando la situación para obtener beneficios económicos. Al final, el documental la dejó incómoda.

Lucy compartió que se desilusionó al descubrir que era un documental, porque no suelen gustarle ya que, a su juicio, muchas veces no concluyen nada. Aun así, reconoció que siempre se aprende algo. Interpretó la historia como un duelo de egos: Hans, por su juventud y su actitud violenta, le resultó incómodo, pero pensó que justamente esa agresividad forma parte de su estrategia para llamar la atención de sus seguidores. En contraste, vio a Magnus como alguien más elegante en su manera de actuar. A pesar de eso, se quedó con la gran duda de si Hans hizo trampa o no. En conjunto, el documental la entretuvo y le gustó. También consideró que quizá a Magnus le costó aceptar que un jugador tan joven pudiera vencerlo. Concluyó diciendo que el ajedrez siempre le ha parecido muy interesante.

A la pregunta de Lucy, respondí que, aunque el documental no esclarece del todo lo ocurrido, me gustó porque me permitió conocer la plataforma Chess.com, a sus fundadores y la enorme cantidad de dinero que se mueve alrededor del ajedrez en línea, sus jugadores y sus seguidores. Considero que el director se enfocó más en mostrar el ambiente que se generó alrededor de una noticia que sacudió al mundo del ajedrez que en resolver el conflicto. También opino que Hans sí le ganó a Magnus. Para mí, ambos comparten cierta arrogancia propia de quienes están en la cima, y no creo que memorizar jugadas pueda considerarse trampa. Además, rechazo por completo la teoría de las bolas anales: me parece absurdo que una idea tan irracional se haya usado para explicar la derrota de Magnus y que, además, una figura tan conocida como Elon Musk la haya amplificado al retuitearla.

Sandy dijo que, si ya hiciste trampa una vez, lo vuelves a hacer.

Eduardo comentó que conoce lo básico del ajedrez, aunque no lo practica. Aclaró que memorizar jugadas no es hacer trampa, porque todos los jugadores estudian partidas históricas y su desarrollo. Para él, la verdadera trampa consiste en usar una computadora para recibir ayuda durante una partida.

Abby comentó que no sabía que se trataba de un documental y que llegó a verlo sin prejuicios, por lo que sí le gustó. También consideró que Chess.com influyó en la opinión pública al sostener que Hans había hecho trampa, lo que provocó que mucha gente lo atacara. Para ella, detrás de todo hay grandes intereses económicos y todos estaban movidos por ese dinero.

¡Gracias por su asistencia y hasta la próxima!


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Faby nos recomienda ver el siguiente discurso de Meryl Streep hablando del poder de las redes sociales y de figuras públicas. Discurso de Meryl Strip








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