El jugador (libro de febrero)
Sinopsis:
Inicio:
Reseña:
Lamento iniciar esta reseña en su parte intermedia; debido a
una falla técnica en la grabación, únicamente podré transcribir la información
disponible. Agradezco su comprensión.
Edith. No terminé el libro, empecé a leer el prólogo y es tan largo que me di cuenta de que con eso bastaba para saber la historia.
Alahan: En relación con el
comentario de Jose, considero que este libro no presenta un clímax tan
impactante como el de Crimen y Castigo.
Faby: La novela Crimen y Castigo
se considera una obra excepcional, destacando por su detallada manera de narrar
los acontecimientos.
Jose: Por lo general, los libros
con descripciones extensas no suelen ser de mi preferencia. Aunque leí este
libro, su trama no logró captar mi interés. La obra me resultó poco atractiva
y, además, no ha sido una buena época para mí, ya que he estado bastante
fatigada.
Fridda. Considero que, para adentrarse
en la obra de Dostoyevski, es recomendable iniciar con la lectura de El jugador antes que con Crimen y Castigo, ya que, en
aproximadamente 200 páginas, se aprecia de manera concisa la técnica narrativa
del autor, mientras que Crimen y Castigo
supera las 700 páginas y aborda una trama mucho más extensa.
Fany indica que la primera
novela recomendada de Dostoyevski es Pobres
gentes.
Faby: Esta obra Jose te dejó dos
ideas esenciales: ser esclavo y ser sumiso, conceptos profundos que vale la
pena analizar.
Paty. No soy una gran lectora y
nunca había leído nada de este autor; leí el libro completo pero lo hice con
ingenuidad, sin dejarme influir por el contexto histórico y centrándome sólo en
la novela. En el primer capítulo, el personaje principal recibe una advertencia
del general para que no lleve a los niños a jugar, lo cual indica que es un
jugador, aunque él no se reconoce como tal, pues asegura: “vengo a jugar para
resolver la necesidad de Polina”. Conforme avancé en la lectura, fui
entendiendo que la trama se desenreda hasta el final. El personaje afirma: “Me
doy cuenta que quizá ni siquiera es amor”. Así comprendí que, cuando deseamos
profundamente algo, cualquier pretexto nos parece válido para permanecer ahí.
Ella nunca demostró respeto ni verdadero interés por sus sentimientos, mientras
que él fue incondicional. Al final dice: “Creo que no estaba tan enamorado de
ella, pues fue el pretexto justo para seguir jugando”. Como menciona el texto:
“A veces la idea más absurda, la
idea más fantástica en apariencia, se apodera de nosotros con tal fuerza que
acabamos por creerla realizable”.
Hubo un momento en el que él
estaba convencido de que ella lo quería, lo cual funcionó como una forma de
justificación. Esto me lleva a concluir que, a veces, formamos relaciones de
pareja en función de nuestras propias carencias o conveniencias, aunque eso no
siempre sea lo mejor para nosotros.
Myrna. Considero que el autor es
un psicólogo atemporal, ya que presenta detalladamente el perfil psicológico de
cada personaje y demuestra una notable maestría en la comprensión de la
naturaleza humana. El escritor destaca como narrador y aborda, en esta obra,
uno de los aspectos más complejos de la condición humana: la adicción al juego
y a todas sus formas. Coincido con lo mencionado por Jose respecto a que
frecuentemente somos esclavos de nuestras emociones, ideas o del poder. El
juego de la ruleta resulta emocionante, pero también revela traumas, heridas y
sentimientos profundos del jugador; funciona como símbolo de evasión emocional
y genera la ilusión de una realidad mejor. Estos elementos están representados
con precisión en la novela, cuya estructura dramática es sobresaliente.
Asimismo, la obra aporta conocimientos valiosos sobre la época en Rusia. Es
destacable la capacidad del autor para desarrollar dos obras simultáneamente,
lo cual demuestra su notable habilidad mental, psicológica y creativa. En
definitiva, no considero que se trate de una obra menor dentro del legado de
Dostoyevski.
Alahan: Pienso que, de no haber estado el autor bajo presión
de tiempo al crear esta obra, podría haber desarrollado con mayor profundidad a
cada personaje, como lo hizo en Crimen y Castigo.
Sandy, a mí me sucedió algo muy
similar a Edith: al leer el prólogo ya conocía la mayor parte de la historia
porque me la habían contado antes. Eso hizo que perdiera emoción, aunque me
pareció brillante que, con tan poco tiempo, el autor lograra escribirlo;
incluso lo imaginé diciéndole a su secretaria: "A ver, Ana, ¿en qué me
quedé?" y luego dictándole la novela. La escena en la que la abuela juega
junto al protagonista realmente me envolvió, llegué a sudar de suspenso. En
conclusión, me pareció interesante, aunque no logró atraparme por completo.
Fridda. En términos generales,
la obra me resultó interesante, aunque inicialmente no logró captar mi
atención. Prefiero omitir los prólogos debido a que no me agrada conocer
detalles de la historia con antelación. Una dificultad que experimenté desde el
comienzo fue con el personaje de Alekxei Ivanovich, cuya personalidad se percibe
como frágil y carente de confianza, además de ser manipulado por Polina, lo
cual me resultó molesto. Por otra parte, esperaba que el tema del juego se
presentara desde el inicio como una adicción, pero observé que el protagonista
se fue adentrando paulatinamente en este hábito.
Comprendí, a partir de la
lectura, que para desarrollar una adicción es necesario atravesar una condición
de vulnerabilidad asociada a un vacío existencial, el cual, en un principio,
fue llenado por el amor hacia Polina. El personaje evoluciona hasta tocar
fondo: al principio no comprendía el juego y accedió a él con dinero ajeno,
buscando obtener alguna ganancia. Reflexioné sobre la proliferación de casinos
en años recientes y el perfil de las personas que los frecuentan. Mi interés
inicial era comprender las motivaciones de quienes asisten a los casinos, y la
novela ofrece suficiente material al respecto, ya que el casino explota tanto
la dinámica de incertidumbre como la esperanza de ganar, un sentimiento
generalmente positivo, pero que aquí aparece vinculado a la destrucción
personal.
La esperanza se traduce en la
expectativa constante de triunfo en la próxima ronda, inclusive la palabra
tiene esa alegoría: Casi-no gano, casi-no pierdo. La narración permite apreciar
hasta dónde puede llegar una persona ludópata en su afán de conseguir dinero:
el protagonista comienza como maestro de los hijos del general, un individuo
instruido y culto hasta terminar en la miseria. lo que evidencia que las
adicciones no distinguen clase social. El desenlace resulta interesante por su
ambigüedad, permitiendo al lector decidir si el jugador hará o no la próxima
apuesta.
Fany, tengo una hipótesis: el
personaje de la abuela representa ese lado de Alekxei que, si tuviera mucho
dinero, apostaría sin preocuparse por las consecuencias. En esa figura se
manifiesta el deseo común entre quienes sufren ludopatía, el de pensar "no
importa lo que estoy perdiendo". Por otro lado, hoy día las apuestas están
creciendo rápidamente; ya ni siquiera necesitas salir de casa porque existen
muchas aplicaciones virtuales para apostar, lo cual resulta realmente
peligroso. En la escuela nos han alertado sobre estudiantes que apuestan
cantidades significativas de dinero, no solo cinco pesos, lo que llevó a
bloquear todas esas aplicaciones y prohibir el acceso desde la institución. Tal
vez hay un gran vacío que las personas intentan llenar mediante estos juegos.
Abby. Los jóvenes reciben todo
sin esfuerzo, por lo que no comprenden la importancia del trabajo y la
disciplina. He visto cómo gastan rápidamente sus ahorros en inversiones como
criptomonedas o la bolsa, creyendo que siempre podrán recuperar lo perdido. Sin
embargo, estos juegos están diseñados para que el jugador pierda.
Faby. Disfruté mucho Crimen y Castigo, así que tenía grandes
expectativas al comenzar a leer El
jugador. Sin embargo, lo que llevo leído de esta novela me ha decepcionado
un poco; aunque ya avancé hasta un 30%, no logró superar lo que esperaba. Esto
no significa que sea una obra inferior, simplemente no cumplió mis
expectativas. Pero con eso fue suficiente para identificar el gran incomodador
que es Dostoyevski. Decía Mario Vargas Llosa que para que la literatura sea
buena, te tiene que incomodar, que salgas de ese libro desencajado. Eso es lo
que detona el efecto estético de la literatura. Es lo que se dijo en esta
tertulia, que el lector se cuestiona sobre el carácter del personaje
protagónico. En ese momento no fue mucho mi entusiasmo para seguir avanzando,
pero el escritor es un gran incomodador y eso está padre.
Leo para ustedes un fragmento de
la obra: “Para mí mismo es un motivo de extrañeza y de risa el ver que me he
vuelto tan cotilla. ¡Cómo me repugna todo eso! ¡Con qué placer lo abandonaría
todo y a todos! Pero ¿puedo alejarme de Polina? ¿Puedo dejar de realizar el
espionaje en torno a ella? El espionaje es seguramente una cosa vil, pero ¿a mí
qué me importa?”
Esta relación se caracteriza por
ser tóxica, dependiente y poco constructiva, lo cual resulta contraproducente.
Los aspectos negativos generan un desgaste emocional progresivo. La obra aborda
la ludopatía como una actividad nociva que afecta significativamente el
bienestar de la persona. Las grandes pasiones suelen ejercer una atracción
considerable; inicialmente pueden presentarse como juegos artificiales. Una
pasión puede tener efectos positivos, como ocurre en personas virtuosas en la
música, mientras que las pasiones negativas limitan otras dimensiones
personales y generan pérdidas importantes. El texto ofrece ejemplos
ilustrativos y constituye una invitación, desde la perspectiva aristotélica, al
desarrollo de la virtud.
La literatura, en la que podemos
reflejarnos como en un espejo, constituye una narración de la condición humana.
Karol Wojtyla sostenía que, aunque ningún individuo puede abarcar la totalidad
de la experiencia humana, el contacto con otros permite ampliar el conocimiento
sobre dicha experiencia. Así, la literatura se posiciona como una fuente
indirecta pero relevante para comprender la vivencia humana.
Agradecemos a Sindy el que nos comparta sus impresiones de la obra a pesar de no poder asistir a la tertulia.
Sindy: Por otro lado, me pesó mucho no poder asistir a la reunión presencial de este mes y compartir con ustedes. Por lo menos les comento que la lectura de El Jugador fue difícil, pues me confrontó con la debilidad humana y nuestra vulnerabilidad a las adicciones. El autor supo plasmar el camino de dependencia, de anhelo, de adrenalina ante las posibilidades y la espiral de decadencia que implican, cuando se llega a perder el autocontrol e incluso la dignidad personal. Me llegué a plantear: ¿hay algo que me está atando de manera tan irremediable?
Terminé con un sentimiento de pérdida, pues Alexéi inició apostando para tener una vida mejor y terminó por vivir para apostar cuando ganó, e inconscientemente lo derrochó todo, porque ahora su vida era el juego.
Gracias a los Tertuliaturos por acompañarnos en nuestra primera sesión presencial del año. Espero que lo hayan pasado bien y fue un placer reencontrarnos. También agradecemos a Alahan por elegir el lugar. ¡Excelente!
Anuncios Parroquiales:
Faby recomienda: “La noche en
que Frankenstein leyó el Quijote” de Santiago Posteguillo.



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