Crónicas marcianas (libro de noviembre)
Sinopsis
Inicio:
Reseña:
Por fin los integrantes de
Tertuliatura pudimos reunirnos de forma presencial para cerrar un año más juntos.
Me alegra recibirles en casa. Aunque sentimos la ausencia de quienes no
lograron acompañarnos, tuvimos la fortuna de contar con un invitado: Víctor, gracias a Jose por su recomendación y
deseamos que se integre a esta experiencia, en la que nos une el
sencillo gusto por compartir lecturas, enriquecer nuestras ideas escuchando
distintas perspectivas y, tal vez, comprender mejor, tanto el mundo como nuestro
papel dentro de él.
Iniciamos con una breve reseña del escritor: Ray Bradbury nació el 22 de agosto en Waukegan, Illinois. Durante la Gran Depresión se trasladó con su familia a los Ángeles, donde se graduó en 1938 en Los Angeles High School. Su educación académica acabó ahí, pero continuó formándose por cuenta propia hasta que en 1943 se convirtió en escritor profesional. Sus obras más conocidas son: Crónicas marcianas (1950), El hombre ilustrado (1951) y Fahrenheit 451 (1953).
Bradbury no sólo es novelista, sino que también ha escrito innumerables guiones de televisión, ensayos y poemas. Sus preocupaciones como escritor no sólo se centran en cuestionarse el modo de vida actual, sino que también se adentran en el reino de lo fantástico y maravilloso con un estilo poético y a veces provocativo. En su niñez, Bradbury fue muy propenso a las pesadillas y horribles fantasías, que acabó por plasmar en sus relatos muchos años después. Bradbury toma con frecuencia el racismo como tema central de sus relatos, así como la guerra atómica, la censura y la tecnología. También refleja algunas de las ansiedades más características de la América actual, como el deseo de una vida más sencilla y alejada del ajetreo de la modernidad o el miedo a lo ajeno, a lo extranjero. En 1988 fue nombrado Gran Maestro Nebula, prestigioso premio otorgado por la Asociación de escritores de ciencia ficción y fantasía de Estados Unidos. Murió el 5 de junio de 2012.
Sandy compartió: No me gustó la obra, su narrativa no me
atrapó y no la terminé; es la primera vez que dejo un libro inconcluso en el
club. Tras leer el prólogo, tenía altas expectativas, pero solo llegué a la
mitad.
Fany explicó que dejó el libro sin terminar, no porque no le
gustara, sino por falta de tiempo. Señaló: antes ya había leído Fahrenheit 451
y El hombre ilustrado. Disfruto mucho del estilo del autor. Me fascina la
reflexión filosófica sobre el sentido de la vida que atraviesa la trama.
Plantea preguntas como cuál es nuestra meta o propósito e incluso, a partir de
uno de los relatos, imaginas reencontrarte con seres queridos que ya no están.
Eso llega profundamente. Finalmente, la historia resalta la condición humana:
sin importar si estamos en Marte o en la Tierra, siempre pensamos en cosas
terrenales. Toda la obra está escrita de manera poética; a medida que la lees,
surgen reflexiones sobre el materialismo humano. Cada relato funciona como una
fábula que invita a pensar sobre distintos temas.
Alahan contó que no terminó el libro porque compró una
edición en la que la mitad está dedicada a la vida y obra de Bradbury. Cuando
por fin decidió empezar la lectura, se acercaba ya la sesión de discusión. Lo
que más le gustó fue la crónica donde aparecen los misioneros. La obra me
recordó a la serie La dimensión desconocida, imaginé toda la obra en blanco y
negro y noté elementos de ciencia ficción y magia en cada crónica, como si
fueran guiones para esa serie.
En la expedición de los misioneros, uno de los relatos que disfruté
mucho, Bradbury toma episodios históricos de la humanidad. Comparo este relato con
la llegada de los españoles a México, ya que en la crónica los terrícolas
intentan eliminar a los marcianos por no comprenderlos, hasta que uno de ellos
advierte que tienen alma. Respecto a la conquista espiritual, menciona que al
final reconocen que los marcianos poseen una moralidad superior. Reflexioné
sobre qué ocurriría con la iglesia si se descubriera vida fuera de la Tierra, y
me agradó cómo el autor plantea que la verdad es parcial y que cuando se
descubra vida nueva, se irá completando esa verdad; considera que así Bradbury
ofrece una solución para que la iglesia justifique la vida extraterrestre.
Finalmente, comentó que esperaba algo diferente porque había
leído Fahrenheit 451 –una novela– y pensaba que este libro sería similar. Sin
embargo, son crónicas independientes, aunque relacionadas entre sí. También
creyó que sería parecido a la película El marciano de Ridley Scott, basada en
la novela de Andy Weir, donde un astronauta debe sobrevivir solo en Marte tras
ser abandonado por su tripulación.
Abby señaló: No tenía expectativas previas sobre el libro ni
conocía la obra del autor. Sin embargo, al descubrir que Jorge Luis Borges
escribió la introducción y lo describió como poeta, mi interés aumentó
significativamente. Al comenzar la lectura, me sorprendió gratamente que no se
tratara de una obra de ciencia ficción, género que personalmente no disfruto,
sino de una obra con marcados componentes psicológicos y sociológicos,
ofreciendo un análisis profundo de la naturaleza humana en un contexto
diferente. El hecho de situar la trama en Marte sirve para cuestionar
críticamente a una humanidad inclinada hacia la autodestrucción.
Destaco especialmente la sensibilidad con la que se expone
la perspectiva femenina, en particular cuando la protagonista percibe la
llegada de los terrícolas y su compañero marciano, quien, como figura
dominante, invalida sus percepciones y sentimientos. Este conflicto se
intensifica cuando ella revela haber sido besada por uno de los recién
llegados, lo que desencadena una reacción violenta basada en la idea de
posesión. Asimismo, encontré sumamente interesante la descripción detallada de
las ciudades en el relato.
Fridda. Al igual que Fany, percibí numerosos temas filosóficos en la
obra, que invitan a reflexionar sobre las cuestiones planteadas por el libro.
Uno de los interrogantes principales es: ¿Para qué vivir? El texto muestra que
tanto humanos como marcianos se enfrentan a esta pregunta, donde la respuesta
radica en la vida misma y en procurar vivir de la mejor manera posible,
aspirando a ser la mejor versión de uno mismo. Resulta particularmente
interesante la comparación entre las percepciones artísticas de los marcianos y
los terrícolas. Para los primeros, una pintura es apreciada por su belleza y
por nacer de la inspiración y destreza de un ser vivo; mientras que los
terrícolas pueden, en ocasiones, no otorgar al arte suficiente reconocimiento.
Esta contraposición entre ambas especies está bien lograda en esto y muchos otros temas.
Cuando los terrícolas arriban a Marte, la trama nos dice que existen dos razas; una está cerca de la extinción y la otra habita en las montañas azules. Los marcianos han desarrollado habilidades telepáticas y ya no poseen forma humana, sino que se manifiestan como esferas azules. Coincido con la observación de Alahan respecto a que la crónica de los religiosos es la que en lo particular más me impactó. Nos relata sobre 20 religiosos que viajan a Marte para evangelizar dicho planeta. Al llegar, el alcalde de las ciudades terrícolas asentadas informa que existen las ciudades terrícolas y las comunidades marcianas que habitan las montañas. El líder religioso expresa su intención de fundar una iglesia adaptada a la mentalidad marciana e inicia un proceso de indagación sobre las características de los marcianos: altura, color de la piel y otros rasgos, con el fin de determinar cómo debería representarse su divinidad ante ellos. Sin embargo, los demás clérigos señalan la imposibilidad de modificar la imagen del Dios que profesan, puesto que su referencia principal es un Dios crucificado. El líder religioso comenta que los marcianos, al ver su imagen de Dios, muy probablemente no la acepten, pues no encontrarán afinidad con esa representación. Estas reflexiones me llevaron a pensar en cómo las personas tendemos a imaginar a Dios con características conocidas o semejantes a nosotros para fundamentar nuestra fe. Percibí en la trama de estos religiosos que querían evangelizar un paralelismo con las estrategias de mercadotecnia utilizadas hoy en día para "vender" un producto. Me admiró la manera en que el personaje de líder religioso responde a quienes cuestionan el cambio en la apariencia de Cristo: él afirma que la forma sólo es el envoltorio del alma luminosa de Dios, y que lo esencial no es la forma, sino el contenido. Me cautivó la habilidad del escritor para explorar y explicar el significado de Dios desde la perspectiva religiosa.
Víctor comentó que la religión puede considerarse un medio
para la adquisición de conocimiento, ya que suele adaptarse a la información
disponible sobre el entorno. Como ejemplo, señaló el caso de los "reyes
magos": ni eran tres ni eran reyes, ya que el evangelio sólo menciona que
unos magos llegaron desde Oriente. Sin embargo, en ese momento solo se
reconocían tres culturas (la negra, la indoeuropea y la euroasiática), por lo
que, de acuerdo con la tradición, se facilitó el acceso a la religión.
Faby añadió: ¡Claro! Y son a veces hasta estrategias
pedagógicas, más que con el fin de imponer, es encontrar la manera de llegar a
las personas, como cuando buscas la mejor manera didáctica de enseñar a jóvenes
y a adultos.
Del episodio religioso que mencionan, la trama del padre Peregrine me resultó
especialmente interesante por la profundidad de su anhelo de trascendencia:
desea presenciar la segunda venida de Cristo. Personalmente, comparto ese deseo
y me pregunto si tendré la oportunidad de vivirlo en primera fila. Los
personajes de esta crónica aspiran a ver a Cristo porque son sus servidores, y
cuando ellos creen tener la oportunidad de verlo, encuentran en esa figura esférica
la espiritualidad máxima; sin embargo, en el relato se nos narra cómo el
marciano piensa si decirle o no la verdad de su identidad y el padre Peregrine que
cree que ha logrado ver al maestro está en éxtasis. Esta perspectiva me parece
fascinante, ya que cada individuo puede interpretar la experiencia desde su
marco cultural, cosmovisión y profesión, aspirando a conocer su divinidad o
héroe personal. Considero admirable la manera en que el autor aborda esta
situación.
Recuerdo que alguien le preguntó al papa Francisco qué
ocurriría si se descubriera vida en otros planetas, y él respondió que
simplemente habría más trabajo para la Iglesia.
La obra explora tanto los aspectos más oscuros como los más
luminosos de la existencia, dejando entrever cierto pesimismo, pero destacando
el papel de figuras luminosas como aquel que se dedica a plantar árboles.
Arturo comentó: los religiosos no solo buscan ver a Cristo,
sino que incluso aspiran a ser el Mesías. No terminé el libro, sin embargo, resalto
varios elementos interesantes, como la reflexión sobre el sentido de la vida,
una cuestión insensata según los marcianos: lo importante es vivir. Creo que la
humanidad tiende a preguntarse por el significado de la vida en periodos de
crisis, como después de una guerra. En la obra, los marcianos concluyen que esa
búsqueda es inútil y ven la ciencia como la explicación de un milagro y el arte
como su representación; al final, lo verdaderamente valioso es cómo enfrentamos
y vivimos cada día.
Uno de los relatos que me gustó fue el de la botellita azul, donde los personajes buscan una botella que contiene lo que es esencial para cada uno. En esta travesía, uno encuentra la muerte y otro elige el whisky, reflejando que cada persona busca algo diferente en la vida, aunque existe la trampa de creer en el libre albedrío; como sociedad, tendemos a imitar lo que observamos. Así, la historia muestra cómo los terrícolas llegan a Marte y destruyen el planeta, mientras los marcianos adoptan la estrategia de disfrazarse y dar a las personas lo que desean. Descubrimos entonces que la mayoría comparte anhelos similares, como querer que Cristo exista de cierto modo o reencontrarnos con seres queridos fallecidos, replicando modelos aprendidos desde la infancia. Señaló que muchos de nuestros pensamientos han sido implantados socialmente y estos paradigmas los llevamos incluso a Marte. La novela refleja las costumbres e ideas del momento en que fue escrita.
Sofy planteó una pregunta sobre cómo interpreta la obra el
concepto de libre albedrío. Por ejemplo, aunque yo podría, por decisión propia,
subirme a la mesa y ponerme a bailar, es evidente que esto no sería bien visto
por quienes me rodean, ni parecería que esa sea la idea de libre albedrío que
expone la obra.
Arturo indicó que precisamente lo que no debe hacerse es
subirse a la mesa. Son convenciones aprendidas y no se consideran apropiadas. A
esas personas que hacen lo que sienten, se les llama locas.
Víctor explicó que, por ejemplo, los niños desconocen estos
convencionalismos porque aún no creen en ellos y nadie los ha obligado; por eso
actúan como quieren. Sin embargo, con el tiempo serán guiados hacia lo que la
sociedad establece.
Faby destacó que el concepto de libre albedrío a menudo se
limita a imitar lo que hace la mayoría. Sin embargo, este principio es mucho
más complejo y requiere tanto de tu razón como de tu voluntad. Eso no implica
actuar sin restricciones, ya que podría convertirse en libertinaje. Según una
corriente filosófica, la verdadera libertad no consiste en hacer simplemente lo
que se desea; uno es realmente libre cuando actúa con voluntad, razón y
responsabilidad.
Myrna: Para mí, leer este libro fue una grata sorpresa; es una obra poética, repleta de imágenes y metáforas. Como lectora, me conmovió profundamente. Aunque el libro parece estructurarse como relatos independientes, percibo que existe un hilo conductor entre ellos. No comparto la idea de clasificarlo como ciencia ficción solo porque se ambienta en Marte y sus protagonistas sean marcianos. La narración está muy bien lograda y permite abordar diversos temas profundos acerca de la condición humana. Me gustaría enfocarme en el final: el capitán plantea una pregunta importante, cuestionando el sentido de buscar algo, cuando se siente en paz donde está. Así como los españoles conquistaron América, los terrícolas buscan conquistar Marte; esto ilustra la tendencia humana al dominio sobre otros, lo que considero un condicionamiento desde nuestro nacimiento. El libro explora ampliamente este aspecto del ser humano. Nos invita a trascender nuestra fisicalidad y valorar lo esencial: el alma y el espíritu. Creo que todos tenemos una conciencia que guía nuestras acciones, y el libre albedrío difiere en cada individuo. A menudo proyectamos nuestras propias carencias en los demás. Lo sobresaliente de este libro es cómo logra entrelazar la realidad histórica del autor con una realidad imaginaria de manera brillante. La obra muestra que la mujer tenía un papel secundario en esa época. Me resultó una lectura profunda y significativa. Las tres expediciones narradas simbolizan el camino del ser humano.
Faby destacó que la historia
funciona como una poderosa analogía de la conquista y sus consecuencias; tanto
los marcianos como los indígenas sufren la viruela. A lo largo del relato, se
percibe el deseo de quienes parten de ser vistos como héroes, igual que los
conquistadores buscaban ese reconocimiento. Quienes migran sienten nostalgia
por lo que dejan atrás, lo que conecta con el tema de la búsqueda de
trascendencia. Los relatos reflejan el anhelo humano de dejar huella y mantener
un sentido de pertenencia, expresado con profundidad poética. Lo narrado se
asemeja a crónicas más que a una novela, y aunque los personajes cambian,
pertenecen todos a la misma época.
Fridda. La reflexión de la obra, para mí, es: si te vas a Marte, si adonde vayas haces un desastre y llevas tu basura, mejor empieza a cambiarte tú. ¿En qué manos está la vida si no son las tuyas?
Sofy sostiene que los marcianos
simbolizan una versión del ser humano despojada de su ego. Según su análisis,
la sociedad atribuye al ego nociones de poder, tales como la posesión de
bienes, la capacidad de compartir ideas e influir en otros, o el sentido de
realización personal. En el relato, los marcianos afirman ante los misioneros
que carecen de necesidad de templos, dado que experimentan bienestar interno.
Sofy señala que, bajo esta perspectiva, es factible alcanzar la felicidad
incluso sin posesiones materiales significativas, aunque las normas sociales
establecen expectativas distintas. En definitiva, lo único verdaderamente
propio es uno mismo. Además, se resalta que la identidad individual está
intrínsecamente vinculada a otras personas; nunca existe una autenticidad
totalmente aislada o única.
Finalmente, la idea central del libro es que las personas buscan poder y reconocimiento, pero reflexiono por qué anhelar el reconocimiento externo en lugar de valorarse de manera genuina. Considero que, aunque alcances ese reconocimiento, será solo temporal. Por eso, simplemente vive, pues toda búsqueda de aprobación dura poco. La reflexión del libro debería centrarse en cómo los marcianos vivían plenamente, no en la repetición de patrones humanos en Marte.
¡Gracias a los Tertuliaturos y a Víctor por ser parte de esta sesión enriquecedora!
¡Hasta la próxima!







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