Temporada de huracanes (libro de octubre)

Sinopsis: Un grupo de niños encuentra un cadáver flotando en las aguas turbias de un canal de riego cercano a la ranchería de La Matosa. El cuerpo resulta ser de la Bruja, una mujer que heredó dicho oficio de su madre fallecida, y a quienes los pobladores de esa zona rural respetaban y temían. Tras el macabro hallazgo, las sospechas y habladurías recaerán sobre un grupo de muchachos del pueblo, a quienes días antes una vecina vio mientras huían de casa de la hechicera, cargando lo que parecía ser un cuerpo inerte. A partir de ahí, los personajes involucrados en el crimen nos contarán su historia mientras los lectores nos sumergimos en la vida de este lugar acosado por la miseria y el abandono, y donde convergen la violencia del erotismo más oscuro y las sórdidas relaciones de poder. 

Inicio: "Llegaron al canal por la brecha que sube del río, con las hondas prestas para la batalla y los ojos entornados, cosidos casi al fulgor del mediodía. Eran cinco, y su líder, el único que llevaba traje de baño: una trusa colorada que ardía entre las matas sedientas del cañaveral enano de principios de mayo".

Reseña: 

Comenzamos con el cuento que Edith seleccionó para la sesión. ¡Gracias por una elección tan hermosa y conmovedora! Creo que era necesario empezar con algo tan sensible para abordar temas tan delicados. 






Reseña: 

Gaby mencionó la importancia de encontrar lecturas que reflejen un contexto y una cultura, que aporten algo significativo, y consideró que Tertuliatura es un espacio para el análisis y el crecimiento personal, donde se pueden extender estas opiniones. En mi hogar, quien me ha enriquecido con estas lecturas es mi hijo de 22 años, quien me recomendó este libro. Me sorprendió que eligiera nuevamente a una escritora joven y mexicana. Al comenzar a leerlo, su trama me permitió recordar cuando viví en Poza Rica, Veracruz. Estuve hasta los 8 años porque mi padre trabajaba en Pemex. Era notable la desigualdad entre las niñas que veníamos de la ciudad y las originarias de allí, y esta dinámica cambiaba cuando viajábamos a Coatzacoalcos o Minatitlán. El libro aborda temas complejos, difíciles y dolorosos, con un tono duro, difícil, doloroso, erótico y sensual, reflejando la realidad mexicana cotidiana de dichas regiones. Una realidad que a menudo preferimos ignorar, no discutir, no explorar, no queremos que nos cuenten. Me impactó que la obra retratara algo que observé desde mi infancia hasta mi adolescencia y que ahora, como terapeuta, veo en pacientes de esa región, donde estas dinámicas persisten y se fortalecen por factores culturales, religiosos y políticos. La prosa de la autora te envuelve y te hace preguntarte en qué momento te perdiste, es un flujo constante de eventos que parecen no importarle a nadie, excepto a quienes viven en ese entorno. Concluyo diciendo que este tipo de lecturas nos sensibiliza a nosotros y a los jóvenes sobre las realidades mexicanas, que a menudo son evitadas y que solo pueden transformarse a través del conocimiento, no de la ignorancia.

Mencioné que la lectura es complicada debido a la ausencia de puntos y aparte, y parece haber un capítulo de unas sesenta páginas antes de encontrar un punto final. La narrativa es vertiginosa, como si te arrastrara a un torbellino de sensaciones y conflictos, un huracán en constante movimiento, y creo que ese era el propósito de la autora; es la narrativa perfecta para comunicar su mensaje. El uso de vocabulario es revelador; aunque algunos lo considerarían vulgar, refleja la manera en que realmente se habla. 
 
María mencionó: la lectura de la obra es accesible y al mismo tiempo profunda, intensa y cruda. Leí el libro muy rápido. Me sorprende que la autora, siendo tan joven, posea tal conocimiento. Pareciera que la escritora eligió un lugar donde ocurren las peores atrocidades del mundo como inspiración para su obra. Últimamente me he enganchado a los podcasts sobre feminicidios y asesinos en serie, y al leer la obra, encontré similitudes con lo que había escuchado, ese sentimiento de odio, de madres que rechazan a sus hijos, las vivencias de Norma, la muerte de su hermano menor y me cuestionaba por qué esa niña debía pasar por eso cuando ni siquiera era su hijo, pero la madre no podía hacerse cargo y continuaba teniendo más hijos. No había comprendido lo que se ha dicho, hoy aquí, sobre la vida en esas comunidades. Antes me lo imaginaba como un podcast, pero a veces los comentarios que se dicen en ellos me hacen pensar que es ficción. En esta novela el lenguaje a veces me resultaba perturbador y pensaba en dejar de leer, si continué leyéndolo fue porque esperaba que algo positivo sucediera, pero al final del libro no encontré nada bueno. Creo que no es recomendable leer este tipo de libros por la noche porque te dejan un mal sabor de boca; no podía dormir. El personaje de la Bruja me llamó mucho la atención, ya que sabemos que Veracruz es conocido por sus brujos, y eso me impresionó profundamente. 

Mencioné que vi una entrevista a Fernanda Melchor, en la que ella comentaba haberse inspirado en la nota roja para recrear su historia. El periódico veracruzano de la nota roja informaba sobre la muerte de una bruja, clasificando el hecho como un crimen pasional, ya que el asesino era su pareja sentimental. Para escribir la historia, Melchor consideró dos aspectos: primero, visitar el lugar de los hechos, entrevistar a los involucrados, observar el entorno y absorber el lenguaje local para luego escribir la trama. Sin embargo, enfrentó el dilema de cómo acceder al sitio sin credenciales periodísticas, dado que, aunque es periodista, trabaja de manera independiente y no cuenta con el respaldo de un medio. Desde su posición, mediante la investigación, creó una novela de ficción. Su objetivo era construir una ficción que la desafiara y que pudiera retratar un México desconocido y temido.

Gaby comentó que el trabajo de investigación de la autora no solo aborda su contexto social y cultural, sino que también enriquece la novela al retratar una realidad que a menudo se evita leer en las noticias. La trama del libro invita a discutir y reflexionar y lo pongo sobre la mesa, el papel de la sexualidad en la dinámica social, incluyendo la vulnerabilidad familiar y los bajos niveles socioeconómicos. Se menciona la suciedad en los hogares, la promiscuidad familiar, y cómo la sexualidad revela tensiones subyacentes. La novela cuestiona si estas realidades son social y moralmente aceptables, sugiriendo que no lo son desde una perspectiva externa. La confusión de valores, especialmente en las jóvenes, se ilustra a través de la experiencia de Norma con un padrastro seductor y engañoso. Esta confusión se refleja en la falta de valores y congruencia en las relaciones humanas, dejando a las mujeres sin capacidad de reflexión. La prostitución se convierte en una identidad y un medio de subsistencia, pero también en un deseo de autoafirmación.

Eduardo comenzó diciendo: bienvenidos al México que tenemos, que vivimos y que seguiremos viviendo, pero que no queremos ver. Es una obra fuerte, dolorosa, impactante y realista. Aborda temas como la seducción de un padrastro hacia su hijastra, la ignorancia de la gente, la dependencia a las drogas, la diversidad en las relaciones sexuales; temas que preferimos ignorar pero que son más comunes de lo que imaginamos. Al gobierno le conviene mantener esta situación y lo hará, ya que así puede manipular a la población de estas comunidades. Lo terrible es que la gente ya no se rebela, consumen pastillas que los atontan y no les permiten reaccionar porque la adicción es más poderosa. La policía, en lugar de resolver el asesinato, busca el oro que supuestamente tenía la Bruja, y luego asesinan a los policías. El único momento conmovedor y triste es el funeral de la joven. Es un libro trágico que refleja nuestra realidad diaria, la cual, no podemos negar.

Arturo comentó que la lectura de esta novela no es inocente, y así es como prefiero leer. Estoy habituado a la literatura arquetípica del héroe y del final feliz, pero la realidad humana es distinta; los seres humanos estamos llenos de luz y también de sombras, y aunque intentamos ocultarlas, las sombras siempre nos acompañan. No creo que las situaciones que plantea la novela estén lejos, sino más bien, están más cerca de lo que imaginamos. Es, sin lugar a dudas, un torbellino de emociones. Al ver una entrevista de la escritora, supe que Fernanda Melchor no quería ese nombre para su libro; prefería "Domingo siete", pero los editores argumentaron que no era comercial y optaron por "Temporada de huracanes". Sin embargo, ella encontró un significado en este título: una trama en espiral descendente, donde cada personaje lleva su propio huracán emocional. Me gustó cómo a través de su narrativa nos va revelando distintos aspectos de los personajes a través de los ojos de otros, como Norma, Luismi, Chabela, Brando, la Bruja, y cómo lo que para algunos era intrascendente, para otros era vital. Aborda temas como el abandono, la vergüenza, la pobreza, el asesinato, la drogadicción y el alcoholismo. Describe a unos jóvenes que, en un momento de desesperación, deciden cruzar un límite, explorando las condiciones que los empujaron a ese punto sin retorno, en un lugar carente de oportunidades, valores y principios. Fernanda Melchor mencionó que, al finalizar su obra, se dio cuenta de que había escrito algo similar a "El lugar sin límites" de José Donoso, pero sin la intención de reescribirlo. La obra me resultó vertiginosa. La autora afirma que el lenguaje cotidiano forma nuestro mundo, razón por la cual decide emplearlo. Su narrativa me cautivó desde el inicio y no pude soltarlo. La vida no siempre culmina felizmente, no favorece ni perjudica a nadie; simplemente es. Creo que la obra refleja lo que observamos y tal vez esté más cerca de lo que pensamos.

Respecto al punto que Gaby puso sobre la mesa de la sexualidad como eje conductor de todos los personajes, en mi opinión, siento que el personaje de Chabela era el único que, dentro de ese mundo de precariedad, de abuso sexual, de constructos patriarcales que se repiten en las familias, vivía la vida con todas las adversidades. Ella abiertamente declaraba que le gustaba la vida de promiscuidad que llevaba y se declaraba abiertamente trabajadora sexual, hasta cierto punto como lectora me sentí como liberadora de saber que había una persona que, dentro de ese mundo de adversidades, sacaba lo mejor para poder sobrevivir en ese mundo. Me recordó a todas estas mujeres que trabajan en las maquiladoras en la frontera mexicana y dónde se cometen tantos feminicidios, quienes contra viento y marea continúan haciendo su vida para llevar sustento a su casa. Los episodios en los que el padrastro abusa de su hijastra, a eso le llamamos pedofilia y es detestable. La socialización de la violencia viene primero de la familia y después en la escuela. Es una agresión que sufría Norma de manera constante al ser amenazada por su madre diciéndole que, si salía con su domingo siete, la iba a correr de la casa. Pero que se le puede pedir a una madre que también sufrió agresión por parte de sus padres, como lector te sientes impotente para poner un hasta aquí. En lo particular el personaje de Luismi es un personaje que me duele y como dijo Arturo lo vemos a través de las diferentes narrativas, y vamos viendo el personaje a través de un caleidoscopio de miradas. 

Gaby mencionó que el libro presenta dos puntos interesantes para la reflexión. Dijo: opino que los personajes carecían de esperanza en la narrativa. No encontré forma en que pudieran liberarse del sistema al que están atados. Los personajes parecían adaptarse y repetir sus comportamientos, dada la falta de alternativas. ¿Cómo se deshacen los huracanes? Creo que se disuelven mediante el debate, el análisis y la reflexión, lo que nos impulsa a cuestionarnos y a no ser insensibles hacia los demás. Tenemos un ejemplo con Sindy, quién marca la diferencia al motivar a los jóvenes a leer y reflexionar, para que reconozcan que existen otras realidades. Debemos involucrarnos gradualmente. Ese es el cambio. La obra nos insta a abandonar la comodidad y el ensueño.

En el libro, Sindy encontró difícil hallar esperanza, pero la descubrió en las palabras recién pronunciadas por Gaby. Señaló: la ficción puede reflejar lo que ocurre en la sociedad. La esperanza, creo, reside en nosotros mismos y en los clubes de lectura, espacios seguros donde se puede reconocer y abordar problemas y buscar ayuda. El personaje de la Bruja intentó asistir a Norma; aunque su método es discutible, representa un atisbo de esperanza. La historia de Luismi es la más desoladora, ya que, a pesar de ser considerado inútil, fue el único que le respondió a Norma. Es interesante como la escritora nos muestra a través de las perspectivas de diferentes personajes, ¿quién era Luismi? Las múltiples visiones de los personajes ofrecen a los lectores una comprensión integral. Si bien no podemos cambiar el sistema, sí podemos proporcionar a los jóvenes las herramientas para modificar su estilo de vida y así empezar a resquebrajar el sistema. Llevo 15 años trabajando con jóvenes y adultos y este libro me sobrecogió, haciéndome consciente de muchas realidades que he experimentado. La lectura me permitió empatizar. Hubo un punto en que sentí que no podía seguir, nunca había enfrentado tanta violencia verbal y comprendí que hay quienes han vivido así siempre. Entendí por qué están tan dañados. Finalmente señaló que es crucial cómo nos expresamos, pues refleja nuestro diálogo interno.

Abby señaló temas subyacentes relacionados con la obra. La violencia que antes veíamos en periódicos como la Alarma ahora se ha trasladado a las redes sociales, y es allí donde observamos una gran cantidad de ella. Personalmente, estos temas me resultan desagradables porque me afectan negativamente. La cuestión es que el mal y el bien existen, pero la elección de un camino depende, en gran medida, del entorno que nos rodea, aunque la libertad de elección siempre permite un cambio. He observado casos de personas con educación que, a pesar de ello, permanecen en entornos violentos; ignoro si hay factores psicológicos que los arrastran de nuevo hacia abajo, pero también he visto lo contrario, donde individuos en situaciones precarias logran escapar y tener éxito. Creo que la conciencia, la educación y la genética son factores que determinarán si uno logra salir adelante o no. Esto me llevó a reflexionar sobre quiénes tienen acceso al conocimiento filosófico. En mi caso, quien me introdujo a este conocimiento fue Victor Frankl, quien dijo: "La infancia no es destino, si no que el carácter es destino". También quería abordar el tema del trabajo de las trabajadoras sexuales, que me parece terrible, aunque reconozco que puede haber personas como el personaje de Chabela en la obra, que lo disfruten. Además, quería hablar sobre los universos, los mundos, las vidas; se dice que estamos en un multiverso que no podemos limitarnos a lo que entendemos. Lo que comprendo es que, así como a mí me ha tocado vivir lo que he vivido, esos universos no se relacionan entre sí, pueden coexistir, pero probablemente no puedas hacer nada por ellos. La realidad no cambia desde sus raíces. Las realidades que el libro nos muestra están sucediendo. Debemos protegernos con la ayuda de Dios y cumplir con las responsabilidades que nuestra alma nos indica que debemos asumir.

Fany mencionó que es la segunda vez que lee la obra; la primera fue con su club de lectura del trabajo. El lenguaje en que está escrito la novela me impactó, y reflexioné sobre cómo crecer en un entorno de humillación constante revela la fortaleza de las personas y permite empatizar con ellas. La historia de Norma, una niña inocente y víctima de las circunstancias, me conmovió profundamente. Creo que las mujeres poseemos un poder significativo que puede ser el catalizador de grandes cambios. En la novela, la abuela defiende a Luis Miguel, desacreditando siempre a las niñas, confiando únicamente en los hombres. La madre de Norma la expuso a ser violada, y la niña terminó huyendo de ese entorno tóxico. Al final, la ignorancia prevaleció a pesar de los intentos de ayuda. La mentalidad de que la mujer debe servir al hombre y soportar el sufrimiento, lamentablemente, sigue siendo una realidad dolorosa y sin apoyo. La lectura nos permite analizar y reflexionar sobre estas situaciones. Aunque es difícil ayudar a todas las mujeres que encuentro, es crucial enseñar a los jóvenes que estas realidades existen y fomentar la educación. La lectura nos recuerda estas situaciones y debemos aprovechar cada oportunidad para reafirmar que las mujeres tienen los mismos derechos y merecen algo mejor, al menos un lugar digno en la sociedad. Estos son los pequeños pero significativos aportes que podemos hacer. Es un libro definitivamente dirigido a un público adulto.

Finalmente, Gaby, reaccionando a dos comentarios en la Tertulia. Mencionó que a las mujeres a veces se nos olvida nuestro origen. Provenimos tanto del hombre como de la mujer y replicamos lo observado en nuestro sistema familiar. No solo las mujeres son sostén de la familia, sino también el padre y la madre. Desempeñamos un rol que se va replicando. Es desgarrador darse cuenta, como en el episodio en que Norma visita un sistema de salud social y es maltratada por el médico y la enfermera, que los sistemas están formados por personas y que un cambio individual puede marcar la diferencia. Esa es la oportunidad. No es lo mismo nacer en Iztacalco, Ciudad de México, que en Coatzacoalcos, Veracruz. Este libro nos hace ver que, como los huracanes, hay fenómenos necesarios para los cuales debemos prepararnos. Las reflexiones en este club nos animan a dialogar con nuestros hijos y a compartir la obra en Navidad. Es extraordinario que se rompan estas estructuras a través de la lectura y el conocimiento.

Agradecemos a todos por asistir a esta sesión y sentimos la falta de los que no pudieron estar. 

¡Hasta la próxima!






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