En busca del tiempo perdido I
Autor: Marcel Proust.
Editorial: Alianza
Año 2022
544 páginas.
Sinopsis: Es el primer libro de la conocida obra de Marcel Proust En busca del tiempo perdido, escrito en el transcurso de catorce años. Una de las cumbres de la literatura del siglo XX. En esta novela que evoca la infancia del autor se hallan las páginas más célebres y los pasajes más famosos de la obra: el momento de irse a dormir, el instante en que inesperadamente el sabor de una magdalena desencadena el torrente de la memoria, el análisis de los celos que se desarrolla a través del personaje de Swann...
Inicio:
"Durante mucho tiempo, me acosté temprano. A veces, nada más apagar la vela, los ojos se me cerraban tan deprisa, que no tenía tiempo de decirme "Me duermo"."
Reseña:
Eduardo comentó, al inicio de la sesión, que cuando empezó a leer esta obra hace algunos años, no le había gustado y por eso en esta ocasión no dio continuidad a la lectura, pero sí estaba interesado en escuchar los comentarios de la reunión que siempre son muy enriquecedores.
Abby comentó que le costó leer el libro y se dio cuenta de que no son los libros, es uno mismo. No son las cosas de fuera sino las que están dentro de ti las que pueden dificultar una experiencia positiva. Por las responsabilidades que tiene ahora le fue difícil disfrutar varias páginas que describen lo mismo y no se sentía tan receptiva. Comentó que la misma experiencia sabe diferente en diferentes momentos y situaciones. Le llamó la atención que la casa de Combray es un universo, donde cada persona y habitación es un micro-ambiente.
Fany coincidió con Abby en que dentro del ritmo acelerado de la vida diaria, no se puede apreciar una obra como ésta, por la concentración y dedicación que exige. Al notar esta exigencia, le ayudó cambiar el horario de lectura que normalmente dedica en la noche, cuando le causaba somnolencia; a la mañana, ya que con la mente fresca, pudo disfrutarla más. Describió su experiencia como visitar un laberinto de "jardines temáticos" donde una entrada te lleva a otra y a otra... y cada una es como un universo único para explorar. No es una historia, ni una secuencia, sino que es mayoritariamente una descripción de muchos detalles, con un vocabulario extenso y refinado, que hay que estar en sintonía para disfrutarlo.
A Sandy en la primera parte, cuando habla de sus experiencias de niñez, le pareció muy minuciosa, con una redacción muy exquisita y elegante... que después de varias páginas empieza a ser chocante o incluso cansina. Pues en el proceso de concatenar una frase tras otra, para decir simplemente "buenos días", pierde al lector. En la segunda parte no dejaba de decirle mentalmente a Swann "date cuenta...." pues la situación del señor "la superaba". La tercera parte le pareció la más intrascendente y no le gustó.
Para Sindy la lectura de este libro también fue un reto. El estilo introspectivo y por momentos egocéntrico; la cultura general que se necesita para comprender las constantes comparaciones y referencias; el vocabulario cultivado y elevado, fue una experiencia que pudo comparar al uso de zapatos de tacón para caminar. La narración sin una trama, basado en memorias, en ambientación, en relaciones, en descripciones y detalles, ciertamente es bellísimo; pero durante la lectura sentía que se le escapaba el sentido. Y es que una novela convencional, en esta metáfora, puede compararse a salir a dar un paseo en tenis, sabiendo el destino, para caminar del punto A al B por una ruta definida. Lo cual es definitivamente, más cómodo. Leer a Proust es salir a dar un paseo, por jardines inmensos, en tacones y sin saber el punto de llegada... puede ser elegante y con un entorno bellísimo, pero al mismo tiempo es agotador y requiere disposición, preparación y fortaleza para hacerlo.
Myrna difirió tajantemente con lo dicho hasta el momento y nos compartió su experiencia de su primera lectura de Proust, cuando estaba en la Facultad. Fue una lectura que la cimbró totalmente.... deseó poder escribir como él, leer como él... fue su gurú del momento. En Busca del Tiempo Perdido le parece una obra maestra de cuestiones gramaticales y de lenguaje. Con una profundidad que mueve conciencias, de la cabeza a los dedos del pie. Y eso es incómodo, no sólo por la cuestión práctica de lectura que ya se ha comentado. Le parece que el mensaje principal de la obra es "vive el aquí y el ahora y no te dejes atrapar por la cotidianidad". El personaje de Swann representa un deleitarse de la vida. Lo que le parece genial de este primer libro de la serie, es la contradicción del "manejo temporal del tiempo"; que al mismo tiempo dice "vive el aquí y el ahora" y también que "eres a partir del pasado" por la evocación del mismo. Leerlo en esta ocasión, en el marco de su cumpleaños, ha sido una experiencia que hizo que le cayeran "muchos veintes" y de una toma de conciencia plena, de sí misma y de las repercusiones en su vida de este gran literato.
En esta ocasión Arturo no tuvo oportunidad de leer el libro del mes, pero por el interés que le suscitó escuchar la tertulia, definitivamente le va a dar una oportunidad, a pesar de que es una obra totalmente contraria a sus preferencias de obras que "vayan al grano".
Cerramos la sesión con la reseña que nos envió Fridda:
Es un libro fatigoso en su lectura por ser demasiado descriptivo, y porque está inundado de personajes a través de los cuales el lector se puede perder fácilmente. En lo personal, eso me hizo sentirme frustrada al perder el hilo de la trama y tener que releer páginas y páginas para saber el tipo de relación que tenía con el narrador.
Me interesó saber por qué se denomina “En busca del tiempo perdido”. Y esto es lo que deduzco, el libro en sí es una remembranza de los años de infancia del narrador que parece ser el mismo Marcel Proust. ¿Por qué tiempo perdido? Regularmente los años de la infancia no son sólo lo que mejor se recuerda, sino que también viene a ser momentos de dicha o infortunios embelesados con una mezcla de ingenuidad en la mente del que los recuerda y unifica.
Ahora bien, ir a la búsqueda de ese tiempo, es como vivirlo en cada instante, es el uso de la memoria involuntaria depositada en objetos, en sabores, en olores que despiertan nuestros sentidos y nos hacen vivir un presente que fue pasado y que estuvo perdido en nuestra conciencia, pero que en retrospectiva nos explica quiénes somos y de lo que nos perdimos.
Es como si Marcel Proust me dijera: valora tu presente, abre tus sentidos, escucha, mira y descubre con los ojos de asombro de un niño, y disfrútalo en su plenitud antes de que se convierta en tiempo pasado.
En general es un libro que toca muchos temas: el de la creación literaria, el amor, los celos, el duelo, la imagen o identidad social de las personas. Una de las reflexiones que me deja es: Los seres humanos no sólo podemos recrear a través de la mente un tiempo perdido en nuestras conciencias, sino que incluso podemos horadar nuestro tiempo presente con sentimientos inútiles que traemos del pasado: Nuestra realidad la construimos a diario con los pensamientos que alimentamos. Tratemos de que su alimento sea verdadero.
Agradezco en especial a Sindy Castellanos el coordinar esta tertulia y hacer una brillante reseña.
Saludos y hasta la próxima.



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