El olvido que seremos
(libro de junio)

Autor: Héctor Abad Faciolince





Sinopsis del libro: 

El médico Héctor Abad Gómez dedicó sus últimos años, hasta el mismo día en que cayó asesinado en pleno centro de Medellín, a la defensa de la igualdad social y los derechos humanos. El olvido que seremos es la reconstrucción amorosa y paciente de un personaje; está lleno de sonrisas y canta el placer de vivir, pero muestra también la tristeza y la rabia que provoca la muerte de un ser excepcional.

Conjurar la figura del padre es un reto que recorre consagradas páginas de la historia y de la literatura. ¿Quién no recuerda las obras de Kafka, Philip Roth, Martin Amis o V.S. Naipaul sobre su venerado o cuestionado progenitor? Ahora será también difícil olvidar este libro desgarrador de Héctor Abad Faciolince escrito con valor y ternura.

Reseña: 

A la reunión llegó nuestro cometa Andrade cuya aparición coincide con el fin de cada ciclo escolar de la UNAM. Fue alegremente recibido, y venía cargado de deseos de compartir su experiencia con esta lectura sobre todo porque su trayectoria había iniciado con la película El olvido que seremos que se encuentra en la plataforma de Netflix. ¡Gracias Roberto, por preferir estar con nosotros en tu tiempo libre!    

 Abby, nuestra declamadora citó en la tertulia a varios poetas colombianos, muy ad hoc con el libro que departimos, entre los cuales leyó a María Gómez Lara, Yenni León y Piedad Bonett, de ésta última poetisa son los siguientes poemas.  ¡Gracias Abby!







Inicio del libro: 

“En la casa vivían diez mujeres, un niño y un señor. Las mujeres eran Tata, que había sido la niñera de mi abuela, tenía casi cien años, y estaba medio sorda y medio ciega; dos muchachas de servicio —Emma y Teresa—; mis cinco hermanas —Maryluz, Clara, Eva, Marta, Sol—; mi mamá y una monja. El niño, yo, amaba al señor, su padre, sobre todas las cosas”.


Fabiola inició la tertulia señalando que el libro esta lleno de personajes, está escrito desde la mirada de Héctor Faciolince, su hijo y considera que uno de los objetivos que movió al hijo a escribirlo, es mantener en el recuerdo la memoria de su padre, un hombre humano y meritorio ante los ojos de su familia. El escritor creció enriquecido en un ambiente accesible al arte y al conocimiento, muchas veces siendo su padre permisivo en su educación. El padre, Héctor Gómez pareciera que no fija una posición clara sobre si creer o no en Dios, sin embargo es un hombre que se comporta con valores cristianos. Abby señaló con respecto a éste punto, que el papa Francisco (actual papa de la Iglesia católica) señala que no importa si crees o no en Dios, lo que importa es que seas una buena persona y que hagas el bien. A Myrna también le parece que no es cuestión de si el padre es o no creyente, sino que tiene que ver con un sentido más universal sobre la divinidad. Roberto señaló que él es ateo y pareciera que la gente creyente siente que tienen la propiedad de que su doctrina es la única que habla de bondad y esto no es cierto. Continuó diciendo que la bondad es un valor universal y lo sustentó con el pensamiento de Yuval Noah, escritor e historiador israelí, el cual dice que los derechos humanos no existen, que el hombre ha creado esos derechos porque nos convienen como civilización, por lo que no hay que igualar el humanismo con el sentido religioso. Hay que verlo de manera racional.

Fabiola señaló que el libro es más crítico, pues nos habla de identificar la vocación que tenemos: la vida es tan breve que tenemos que hacer que valga la pena. Inclusive Kierkegaard, filósofo y escritor danés decía que hay que buscar una verdad por la cual vivir o morir. Héctor Gómez, el médico de esta obra tenía una visión clara en la vida.     

Myrna le encantó el retrato que hace el escritor de la sociedad colombiana en ese momento: hay un dictador, jóvenes abriéndose paso entre las injusticias y el equilibrio que logra con la vida privada. Al igual que Roberto, considera que el libro es una crónica y relato intimista. La narrativa es muy sencilla. En cuanto al tema vertido en la tertulia sobre la idea de un ser supremo señaló que la bandera de Dios ha sido levantada en muchas ocasiones como un Dios castigador, un Dios hombre y no se ha tomado en cuenta a la energía femenina. Abby, abundando sobre el tema de la religión, indicó que en un tiempo inicial la religión era politeísta y es a partir del Código de Hammurabi (conjunto de leyes más antiguos que se han encontrado en la antigua Mesopotamia) que se transformó en monoteísta. Dios no tiene sexo, es un ente y la feminidad está en la Virgen María. 

Roberto considera que este libro no es una novela sino una crónica que relata la vida del papá del escritor y de Colombia en un tiempo de crisis que aparentemente ya pasó. Opinó que su estilo es muy parejo y le pareció que habla muchas veces de una misma situación como si el autor se engolosinara haciéndolo. Consideró también que el padre fue un tanto permisivo con el hijo y comentó que él se vio reflejado en dicha relación. 

A Irma le gustó mucho el libro, así como la forma en que está escrito. Comentó que le gustaron muchas frases del libro, que vio la película y considera que esta bien hecha, muy apegada a la obra, pero claro está que el libro da la oportunidad de que se den más detalles. Señaló que los padres suelen ser permisivos, pero lo hacen porque conocen sus capacidades y el personaje del padre, Héctor Gómez, si bien era permisivo, también estaba al pendiente de sus hijos y ella no duda que supiera cuales eran las capacidades de cada uno. 

Abby no le gustó la forma como está escrito el libro, considera que le falta estilo, punch. Le encantó el tema, la relación filial del hijo con el padre porque experimentó esa adoración con su papá. Indicó que Héctor Gómez, el padre era un gigante y trascendió en sus luchas sociales porque era un hombre de compromiso, constancia y disciplina, con una gran capacidad de sacrificio. Esta de acuerdo con todos en que el padre fue permisivo con su hijo y no lo ve muy bien, porque hay que poner reglas y límites. En su opinión, los padres pueden estar siendo permisivos porque están esperando que los hijos reaccionen. Abby señaló que ella fue educada por los jesuitas en la prepa y cree en un ser supremo. 

Sindy nos dijo que para ella leer este libro fue como estar en Monterrey en estos tiempos de escasez de agua y te lanzan un balde de agua fría. El agua es vital. La obra le deja varias reflexiones: Primero, lo que es sagrado en las personas es la búsqueda de la verdad. Señaló que personalmente, hubo etapas de su vida en las que creyó estar en un oscurantismo en el que parecía que no había pruebas de que Dios existía, sin embargo, sintió su presencia, porque estando ahí es cuando podemos abrirnos o no a creer en Él. Sindy dijo: Qué decido creer y qué decido no creer es hasta cierto punto una permisividad que nos da Dios, una forma de vida, tan grande que no nos aplasta. A lo que Roberto señaló que decir "que no nos aplasta" es muy relativo, existe el caso de Sodoma y Gomorra para el pueblo católico. Myrna añadió que hay una diferencia entre la creencia y la experiencia. Segundo, no tenemos derecho a pisotear las creencias de los demás, y esto nos lleva a plantear que el fundamentalismo en cualquier época es un problema. Tercero, la mamá del escritor resulta importante en esta historia de vida, porque es a través de ella que la familia puede seguir manteniendo un estilo de vida, y sobre todo señala la importancia de los recursos (dinero) que se necesitan para que su esposo, el doctor Héctor Gómez pueda desarrollarse como ser humano sin preocupaciones y llevar a cabo sus sueños. Por último, Sindy comentó que vio la película y que aborda el tema desde la vida diaria. 

Fany nos comentó que leyó por parte del otro club de lectura Una educación de Tara Westover.  El contraste le pareció extraordinario, porque los dos hablan de la relación de los hijos con los padres, pero a diferencia de El olvido que seremos, Tara describe a un padre con tantos defectos en una relación difícil y mal entendida con su hijo. Ambas lecturas le permitieron darse cuenta que el papel que ocupa el padre y la madre son complementarios en una familia. Fany se sintió muy sensible ante la idea de vulnerabilidad que experimenta Héctor Faciolince, de que pudo haber salvado a su padre. Le encantó la experiencia de que por azar o destino pudo contrastar y conectar ambos libros, permitiéndole modelar su camino y terminó con la idea de que la familia te puede meter en su alberca de principios. A lo que Roberto indicó que si no aprovechamos estas lecturas para poner a prueba nuestras ideas, no estaremos creciendo como seres humanos. A Myrna le hizo eco lo que dijo Roberto y efectivamente dijo: el arte nos transforma como ser humano.   

Fridda. Comenté que me gustó la obra, carente de una experiencia personal de amor filial con mi padre, se me hizo hermoso que existiera y que fuera real y pudiera darse a conocer al mundo. Considero importante y meritorio que su hijo lo haya escrito, porque nos da la esperanza de saber que existen personas como Héctor Gómez, defensoras de los derechos humanos (acceso al agua potable, vacunas, alcantarillado) y causas sociales (por ejemplo, libre cátedra e investigación científica para los maestros de medicina) que pueden hacer un cambio en la vida de otras personas, en ámbitos tan específicos como Antioquía, Colombia. Esto es un ejemplo para nosotros los lectores de otras latitudes, necesitamos constancia y valentía para emprender batallas en nuestros espacios en beneficio de todos. Fabiola mencionó con respecto a este punto que este tipo de libros son una invitación a mostrarnos como el mundo cambia si lo hacemos todos. Agregó como un modelo que se extrae de una obra literaria puede cambiar el entorno. Sindy mencionó que su abuelo le tocó llevar agua potable a su pueblo, y también dijo que el mundo nos muestra muchísimas imágenes donde podemos encontrar héroes de carne y hueso. Roberto agregó que para héroes los maestros de primaria en áreas rurales, sin recursos y con el riesgo de perder su vida.

Comenté que me sentí identificada como madre en cuanto a la permisividad, y estoy de acuerdo en cuanto a poner límites a los hijos. Así mismo, me gusto la narrativa del escritor, porque lo hace con un lenguaje fresco y fácil. 

Agradecemos a Rocío, Eduardo, Mariana y Belén que no se pudieron conectar, pero nos compartieron sus puntos de vista sobre la obra a través de mensajes. 

Rocío. Esta obra me ha gustado mucho ya que el autor nos narra la vida de su padre (a partir de una edad en que el autor tiene conciencia) hasta el día en que su padre muere asesinado y algunos otros acontecimientos que sucedieron después de ésta trágica muerte. La principal razón que ha hecho que esta narración me guste mucho es porque de alguna forma me identifico con el tiempo y la forma de la narración: 1. El autor es casi de mi época, nació en 1958 y yo en 1965 (7 años de diferencia). 2. La vida de la familia transcurre mayoritariamente en Medellín Colombia, una ciudad latina muy parecida a mi natal estado de Chiapas, en donde viví en varias ciudades: San Cristóbal de las Casas (mi ciudad natal), Tuxtla Gutiérrez (la capital del estado) y Berriozábal (el pueblo de las plantas). 3. La vida familiar del autor es similar a las mía, con las debidas proporciones, en cuanto a estructura, creencias, valores familiares, celebraciones, el dolor de los rituales de la muerte, el sufrimiento, la religión y la alegría por estar juntos entre otras cosas más. 4. Mi familia está conformada por mi padre, mi madre, 1 hermano y 4 hermanas (somos 5 hermanos en total) más mujeres que hombres. 5. También asistí a un colegio de monjas, en donde la religión valía más que aprender a sumar. 6. En mi casa y en mi sociedad el afecto entre hombres también era mal visto; es más, no era visto, porque era evitado ya que caía en el rubro de la mariconada.

Para terminar, creo que la narración de cómo cada hijo del doctor Abad llora su muerte al enterarse de lo sucedido, es para mí un sinónimo de lo que tantas personas sienten al enterarse de hechos lamentables y miserables que no deberían suceder, y que están ahí para recordarnos que la vida es hermosa y hay que vivirla en el presente. Aprovecho por último para compartir con ustedes que yo también amé mucho a mi padre, que siempre estuvo cerca a pesar de la distancia y que reconozco que mucho de lo que soy lo tengo por herencia de él y que me siento muy orgullosa de ser su hija: Hasta siempre, estés donde estés José Otilio Sánchez Ruiz.

 Eduardo. El libro me gustó, es fácil de leer y fácil de ubicarnos en medio de las acciones de los personajes. Mi reflexión es: ¿Cuánto podemos decir de nuestros padres? ¿Realmente los conocimos? A veces nuestro egoísmo juvenil no nos permite ver toda la realidad y es, muchas veces tarde, que al hacernos viejos vemos las cosas como ellos las veían. Ahora pues, debemos mantener su recuerdo en nosotros, mantenerlos vivos, y no dejar que se conviertan en olvido. 

Mariana. Me ha resultado un libro conmovedor, considero que te adentra poco a poco en una historia de amor total de un hijo a su padre y de un padre cariñoso, respetuoso, digno de toda la confianza, un padre que educa en el amor y de esto hay muchas palabras y texto que rescatar pero en específico una que me pareció imperdible fue: "En un cuaderno de apuntes (que yo recogí después de su muerte bajo el título de Manual de tolerancia) escribió lo siguiente: [Si quieres que tu hijo sea bueno, hazlo feliz, si quieres que sea mejor, hazlo más feliz]". 

Respecto a la situación de vida en Colombia, me resulta injusto vivir sintiéndose oprimido y en la incertidumbre, sin duda retrata un país que lucha por salir adelante y desafortunadamente un país que no ha logrado cambiar mucho su situación.  

        



Esta lectura fue para los tertuliaturos una invitación a ser mejores seres humanos cada día y a vivir la vida de manera intensa. ¡Hasta la próxima! 


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Películas: 

              1.- España, distopía, año 2019, de Galder Gastelu-Urrutia  El hoyo

              2.- Bolivia, amor filial entre un hijo y su padre, año 2017, de Álvaro Delgado Aparicio Retablo

              3.- Colombia, adaptación del libro El olvido que seremos, año 2019, de Fernando Trueba

                    El olvido que seremos

Poema en voz del Dr. Héctor Abad Gómez: Ya somos el olvido que seremos

Documental sobre el Dr. Héctor Abad Gómez: Dr. Héctor Abad Gómez


   

 


   

 


 

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